Anahí
| 19 de septiembre de 2011 a las 18:51 | 24 comentarios
En la primaria teníamos un grito de guerra: “el último en llegar es niña”. Después, más avanzados en la educación básica, el “niña” transmutó a “marica”. En la preparatoria, cuando ya no nos importaba ganar una carrera improvisada, la sentencia cambió a “te pones bien nena”. Y así ha continuado en nuestro léxico, variando de cuando en cuando, pero manteniéndose fiel a su esencia: lo femenino como un insulto; como algo degradante; como un instrumento de discriminación. De ahí que la queja realizada por la...