Antonio López de Santa Anna
| 27 de julio de 2011 a las 11:31 | 14 comentarios
Retrato del Ángel de la Independencia por Ernesto Lozano Rivero
El Monumento a la Independencia —mejor querido como el Ángel—, preside con la sobriedad propia de los inmortales el otrora Paseo del Emperador. Desde su pedestal, elevado a 35 metros de su base, la adusta escultura de la Victoria Alada (la popular diosa Niké) ha contemplado el devenir de una ciudad —y una nación— que cada seis años cambia de rumbo. Nombrada guardiana de los restos fúnebres de aquellos que han recibido el título de próceres de la patria, ahora debe contentarse con vigilar a...