Las ciudades discapacitadas

¡Qué difícil es vivir en un país dónde no piensan en las personas con capacidades diferentes!
Esto lo expreso pues en los estos últimos días me he visto en la necesidad de acudir al transporte público para personas discapacitadas y me he dado cuenta que es muy difícil para ellos transportarse si no cuentan con alguien que los mueva o si no tienen el vehículo adecuado para hacerlo.
Un pie enyesado es suficiente para que acudir a tu trabajo día a día sea toda una odisea. Desde obstáculos en las banquetas, falta de rampas, autos estacionados donde deberías de pasar tu, camiones que no cuentan con los ingresos pertinentes o personas con una actitud de “el mundo no me merece” son las joyitas que me he topado.
En lo que respecta a la ciudad de Monterrey, hay pocos, poquísimos camiones preparados para transportar a personas con capacidades diferentes. Y como si la cosa fuera casualidad, hoy mismo sale el reporte-crítica de las pocas unidades que hay en el estado para este uso.
Monterrey es una ciudad discapacitada, discapacitada quizá, como muchas otras en el país. Con poca capacidad para tratar con personas diferentes, para adecuarse a lo diferente, para respetar, para cambiar.
Y la respuesta de sus funcionarios es que, equipar una unidad para personas con capacidades diferentes es muy caro. La verdad es que no comprendo. Los funcionarios regios gastaron millones en un puente que no es nada funcional pero sí muy vistoso y no son capaces de invertir en transporte eficiente e incluyente.
Poca visión a futuro y poca conciencia social.
Foto: oswaldo

