La tradiciones, si están vivas, se transforman. Es inevitable. Y, contrario a lo que se piensa, entre más arraigadas, más propensas están a la transformación. Prueba de ello la dio ayer la Guelaguetza, que desde 2006 se realiza en dos sedes simultáneamente; una, la oficial, tildada por sus opositores como la “Guelaguetza comercial” y que se realiza año con año en un foro creado específicamente para el evento en el Cerro del Fortín (fuente de incontables polémicas); y la otra, llamada “del pueblo”, realizada en...
Guelaguetza
Guelaguetza. Fotografía tomada por Herbey M.
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