El caso Silvia Vargas
El 10 de septiembre de 2007, Silvia Vargas Escalera, de 18 años, hija menor del empresario Nelson Vargas, fue secuestrada cuando se dirigía a la escuela, desde entonces empezó un calvario para la familia que aún no encuentra el final.
Cuando los plagiarios dejaron de comunicarse para las negociaciones y estallaba el caso Martí al mismo tiempo, los Vargas decidieron hacerlo público, pidiendo a los medios de comunicación y la ciudadanía proporcionar cualquier información que los llevara a dar con su paradero.
Para ello realizaron una extensa campaña, con mantas, espectaculares y hasta una página de Internet para enviar pistas que pudieran dar con Silvia o sus captores.
La corrupción se ha adueñado del caso y a la fecha las autoridades sólo dicen que “no hay pistas, no hay sospechosos, no hay una línea de investigación, no hay nada”.
Las pistas aportadas por la investigación privada de la misma familia Vargas lograron desenmascarar a una banda de secuestradores llamada “Los Rojos” entre quienes se vinculó a Oscar Ortiz González quien fuera chófer de la familia durante dos años, por lo que fue arraigado por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, sin embargo no han podido vincularlo con el secuestro aún.
Así como Raúl Ortiz González quien se escapó del hospital Xoco estando en custodia de agentes federales el pasado 28 de septiembre.
A la fecha las autoridades desconocen la existencia de esta banda.
La negligencia en las investigaciones de las autoridades fueron saliendo a la luz, empezando por el mal manejo de evidencia.
“¿Eso es no tener información? ¡Eso es no tener madre!”.
Esas fueron las palabras de un padre desesperado, al que las respuestas no le llegaban y aunque poco después se disculpó, las palabras le salieron del alma.
La semana pasada se vinculó al caso una casa en la delegación Tlalpan en donde fueron encontrados los restos de una mujer en el patio trasero, después de realizarle los estudios correspondientes, el jueves pasado fueron confirmados como los restos de Silvia Vargas Escalera.
La familia Vargas ahora sabe donde está su hija, sin embargo aún no saben quien la secuestró y la asesinó, probablemente nunca lo sepan.
Así es nuestro México, un país sin madre y secuestrado por la corrupción y la negligencia de nuestras autoridades, por el miedo y la falta de confianza en las personas que se supone nos deben cuidar y que en su mayoría están vinculados con los delincuentes o son ellos mismos.
Descanse en paz Silvia Vargas Escalera.
El día de ayer la Comisión de Seguridad Pública y la de Administración y Procuración de Justicia de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal aprobaron por unanimidad la Ley de Extinción de Dominio del Distrito Federal 

