Solidaridad
| 18 de febrero de 2010 a las 21:04 | 10 comentarios
Por enésima vez, México ha demostrado que somos un candil de la calle. Ahora nadie tiene disculpa: desde los escaños más altos del gobierno hasta la sociedad civil, hemos fallado en apoyar a nuestro prójimo. Cuando vino la tragedia en Haití, conmovidos por la miseria de un país, vino una movilización masiva para enviar víveres, organizar equipos de rescate, abonar a las cuentas bancarias. México sacó su mejor cara: la solidaridad, el apoyo al hermano. Pero entonces vinieron las inundaciones en el Distrito Federal. Chalco, Iztapalapa,...