Perredistas y jerarquía católica provocan cierre indefinido de la Catedral


Metidos en una fuerte polémica desde los pasados comicios presidenciales dada la insistencia del cardenal Norberto Rivera de opinar en temas políticos —lo que ha dado pie al jerarca para denunciar supuestas amenazas de muerte—, este domingo, la Catedral Metropolitana fue escenario nuevamente de la irrupción de simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, ante lo que éstos consideraron una abierta provocación.

Y es que de manera inusual, justo cuando en la Plaza de la Constitución se celebraba la tercera asamblea de la Convención Nacional Democrática, encabezada por López Obrador, las campanas del templo fueron tocadas por un lapso mayor a los 12 minutos, provocando el enojo de un centenar de asistentes que entraron al recinto religioso, en una acción que la Arquidiócesis Primada de México calificó como "terrorismo".

Los hechos han llevado a la Iglesia Católica a declarar cerrada la Catedral hasta que "los gobiernos federal y local garanticen condiciones para el ejercicio de la libertad de culto". Sin embargo, hay algo que no se puede negar: ambas partes tienen gran responsabilidad. Desde el púlpito, Norberto y otros altos jerarcas han colaborado a la polarización, pero los lopezobradoristas no son más inteligentes o prudentes.

Por ejemplo, la intocable Rosario Ibarra sí puede usar un micrófono para acicatear a la multitud con frases como "¿Será que las campanas saludan a esta convención, o querrán hacer que callen las voces del pueblo? Hay que indagarlo". Claro que lo suyo no es provocación, ella tiene intenciones nobles y pertenece al pueblo bueno.

Enlace: Prolongado tañido de las campanas de Catedral irrita a asistentes a la CND.