La marcha de la inocencia

Marcha Iluminemos México

Este fin de semana pasado, como todos sabemos, se llevo a cabo la marcha “Iluminemos México”, marcha que reunió a miles de personas en todo el país para protestar ante la inseguridad que se vive actualmente en México.

Con y a pesar de la gran asistencia de las personas, llevadas ahí en su mayoría por la gran campaña promocional que se le dio a la marcha, siento decir que fue una pérdida de tiempo, en la cual los temas relevantes sobre inseguridad, aquellos que atañen a la eficacia de la aplicación de la misma, más que al delito en si, estuvieron ausentes.

Sin duda, decir eso es una opinión muy fuerte, por no decir extrema, pero la realidad es que la marcha no corresponde a las necesidades reales de México, mucho menos solventa la necesidad de seguridad, es más bien un show televisivo con una coordinación extraordinaria, que sirvió de escaparate para más de un artista, para mostrar lo preocupados que están los gobernantes y para terminar haciendo eco de la reunión de seguridad acaecida en fechas anteriores, pero sin discernir soluciones concretas.

Y es que la triste realidad es esa, aunque es muy interesante saber que muchísimas personas dejaron su cotidianidad para asistir, en algunos medios se habla de aproximadamente un millón, salieron de sus casas a protestar contra la inseguridad, situación que se replicó en algunos estados de la República Mexicana con una buena asistencia, aunque es justo recalcar que a pesar de la escalada de violencia que vivimos desde la primer gran marcha, hace cuatro años, la asistencia no se elevó en la misma proporción, cosa que también entristece.

La realidad, señoras y señores, es que las marchas no sirven más que de vehículo publicitario para diversos fines, porque la única solución real contra la delincuencia y contra el crimen organizado es atacar las bases que la sostienen:la base económica que la mantiene y la corrupción. Ambas derivadas de las condiciones económicas y sociales que imperan en un país en el que llevamos décadas sobreviviendo, y en el cual vivir al día es una triste realidad.

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Expreso Chiapas