Cambio de estrategia para el Plan Mérida

En los últimos tres años, la estrategia de combate al narcotráfico se ha concentrado en la ofensiva militar. Incluso al retirar a los militares de las calles en ciertas ciudades y regiones y al limitar su actividad, el gobierno sigue concentrado en usar la fuerza en contra de los cárteles y demás grupos delictivos, enviando escuadrones policiales a reemplazar a los militares. Sin embargo, la violencia es tan sólo uno de los síntomas del mal que aqueja a nuestro país. La corrupción institucional es el otro.

Si México se rehusa a cambiar de estrategia o de enfoque respecto a la guerra contra el narcotráfico, Estados Unidos lo hará por él. Barak Obama, presidente estadounidense declaró que se le dará un giro a la forma de entregar la ayuda del Plan Mérida. En esta ocasión, se dejarán de mandar helicópteros, armas, equipo de espionaje, etc. Ahora se invertirá en programas de capacitación en derechos humanos y en detección y eliminación de la corrupción en policías, tribunales y funcionarios en general.

Nos estamos alejando del equipo caro [helicópteros y avionetas] para enfocar la ayuda en programas que apoyen la capacidad de México para mantener el apego al estado de derecho y el respeto a derechos humanos.

Por supuesto, es mucho más difícil diseñar programas que cumplan con estas metas y más lo será ponerlos en marcha. Y aunque los efectos no se sentirían de inmediato, de aplicarse correctamente, resolverían muchos de los problemas de fondo, no sólo los síntomas. El principal objetivo es alejarse de la guerra armada y frontal que está desgastando al ejército, al gobierno y a los civiles. Además, para garantizar la entrega de ayuda en años subsecuentes, México deberá probar ante el Congreso estadounidense un avance substancial en materia de derechos humanos.

Foto: Esmas