México genera 300 mil toneladas de basura electrónica al año

Celulares, televisores, computadoras, impresoras... piensa por un momento en la cantidad de basura electrónica que desechas al año. Cada aparato que lanzas al tiradero se convierte en parte de las cerca de 300 mil toneladas de residuos tecnológicos que México genera anualmente. Nuestro país ocupa el segundo sitio en la generación de basuras electrónica, por detrás de Brasil (+368,000 toneladas), y muy por encima del tercer sitio, Colombia (36,000).

Business Monitor Internacional señala que México es el principal mercado de productos electrónicos, detrás de Brasil. La asociación también estima que el consumo aumentará un 20% en 2013, con un promedio de 119 dólares (casi 1,500 pesos). Este abaratamiento de los aparatos y su poca vida útil (úsese y tírese) ha provocado que la gente sea menos consciente sobre la basura tecnológica que genera.

En México, los desechos electrónicos no se consideran como peligrosos, sino como "de manejo especial" (bonito eufemismo). Como en muchos otros aspectos ecológicos, la legislación en México está retrasadísima para la gestión es estos residuos. Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que la mayoría de los 2,443 municipios del país carece de la infraestructura y los recursos para resolver esta problemática.

Los aparatos electrónicos tirados a la basura son un riesgo sanitario, ya que contienen metales como el plomo, el mercurio, el cadmio o el níquel. Con la exposición a las lluvias, estos metales se disuelven y se dispersan a través del manto freático, lo que contribuye a la contaminación del suelo. Además, la incineración de la basura ---otra práctica común en los rellenos sanitarios--- provoca que se generen gases altamente tóxicos que impregnan el ambiente.

Así que la próxima vez que vayas a tirar ese celular que ya no te sirve, piénsalo mejor, y acude a tu planta de reciclaje más cercana. Si las disposiciones gubernamentales no son suficientes, los que deben poner la muestra somos los ciudadanos. Así que toma responsabilidad por esa vieja computadora o esa televisión que no sirve, y canaliza los desechos por la vía adecuada. Los ecosistemas de tu país (¡y tu salud!) lo agradecerán.