¿Podría el arte combatir la violencia en México?

En mi secundaria, la forma en que las autoridades lidiaban con niños problema era echándolos de la escuela. En México, los delincuentes juveniles son llevados a la Correccional de Menores. En Medellín, Colombia, la estrategia de la alcaldía para combatir violencia y corrupción es impulsar las artes y la cultura.

Organizaciones como Compromiso Ciudadano se han aliado con el gobierno local con el objetivo de ocupar el vacío de poder que ha dejado el Estado en algunas áreas de la que, hasta 1991, era considerada una de las ciudades más peligrosas del mundo. En lugar de que sea llenado con delincuencia, armas o adicciones, se busca que la literatura, la música e incluso el graffiti ocupen el tiempo e interés de los jóvenes.

La ciudad tiene actividades y programas que incluyen conciertos, festivales de poesía, becas, y la entrada gratuita a museos y teatros. Como parte del mismo proyecto, Medellín ha incrementado de manera significativa el presupuesto destinado a la educación a partir de 2003.

En el Distrito Federal, por ejemplo, muchas actividades artísticas y culturales se concentran en zonas específicas de la ciudad, mientras que en Medellín esta estrategia pretende llegar a barrios donde quizá no es tan fácil que la gente participe en tales actividades. El reto vale la pena.

Algunos ayuntamientos en México podrían fortalecer los programas de arte en las escuelas, hacer más seguido los "jueves de teatro" del INBA para acercar a más personas a este arte, asignar espacios públicos para jóvenes que quieren hacer graffiti u otras manifestaciones de arte urbano, promover la lectura de manera creativa.

¿Qué tal si, en vez de toques de queda o elementos militares por todo el territorio nacional, las autoridades en México adoptan una estrategia similar? ¿O, en lugar de apelar a sentimientos de nacionalismo hueco, el gobierno federal aprovecha el factor de cohesión social que pueden ser el arte y la cultura?