El «inexistente» narcoterrorismo en México

Lo crean o no, México tiene mucho en común con los países del Medio Oriente: la utilización de especias en la preparación de alimentos, la dependencia económica del petróleo (aunque en ese ámbito a ellos les va mucho mejor) y, de manera más reciente, el terrorismo. Aunque en México le agregamos la palabra “narco” al inicio… como a tantas otras cosas. Ayer, un convoy en Ciudad Juárez sufrió los efectos de un coche bomba. Hoy, el procurador general de México, Arturo Chávez Chávez, aseguró que no existen pruebas fehacientes de que el narcoterrorismo exista en nuestro país.

Tal vez no existan células terroristas como en otros países, y sabemos que los cárteles no se dedican primordialmente a este tipo de actividades pero ¿declarar que el terrorismo no nos ha alcanzado? El principal objetivo de una actividad terrorista es precisamente, el de crear terror. Mediante el pánico de la población civil, los terroristas buscan presionar al gobierno a ceder ante su agenda política. En el caso de México, se podría decir que mediante el terror general de los mexicanos, se busca que el gobierno relaje su política de combate al narcotráfico. En este caso, las motivaciones en lugar de ser políticas, son primordialmente económicas.

Pero no son las causas, sino la forma en la que se ejecutan las medidas, lo que define al terrorismo. El terrorismo se diferencia de los movimientos guerrilleros por la naturaleza de sus blancos.

En el caso de las guerrillas, estas cuentan con una clara plataforma social o política y, de incursionar en actividades violentas, sus principales objetivos serán infraestructuras gubernamentales. Por otro lado, los terroristas también pueden contar con un plan de trabajo como las guerrillas, pero no están tan abiertos a la negociación. Su principal medida de coerción, es el ataque directo a civiles. Debido a que la principal obligación del ejército es proteger a la población civil, cualquier afrenta en contra de esta resultaría en una criminalización inmediata de los perpetradores (los narcoterroristas en este caso). Dicha criminalización hace imposible que el gobierno negocie con los responsables y su única alternativa para combatirlos será el uso de la fuerza.

Bajo esta diferenciación, ¿no podríamos catalogar las acciones de los cárteles como terroristas? Desde mi punto de vista sí, pero no a partir de las acciones de ayer en Ciudad Juárez. El narcoterrorismo apareció en México aquella noche en Morelia, en septiembre de 2008 y se ha hecho más fuerte a través de los años. ¿Qué la población no está aterrorizada? Entonces ¿por qué huye? ¿Por qué paga sobornos? ¿Por qué no denuncia? Hoy en México hay pocas personas que duden de la existencia del narcoterrorismo y por desgracia una de ellas es el procurador general.

Foto: CNN