Las mujeres tatuadas como símbolo de la decadencia… o cómo los panistas siguen haciendo de las suyas en Guanajuato

Antes de iniciar me veo obligada a hacer una aclaración: a lo largo de esta entrada intentaré ser tan neutral y objetiva como me lo exigen nuestro manual de estilo y mi ética personal. Pero no podré evitar si en algún momento sale a flote la votante guanajuatense decepcionada de sus autoridades que vive en mí.

Últimamente he visto a más gente tatuada que nunca. No sé si sea por moda pasajera, porque el verano deja al descubierto tatuajes que durante el invierno no veían la luz del día, o bien, porque cada vez es más aceptado desde un punto de vista social que gente que no sean marineros o ex presidiarios tengan tatuajes. Sea por la razón que sea, tener un tatuaje o una perforación siempre ha sido una decisión personal (informada en unos casos y apresurada en otros tantos), y como tal debe ser respetada.

Aunque aún hay profesiones en las cuales los empleadores solicitan que los trabajadores no tengan “inserciones a color” o perforaciones, cada vez se acepta más que algunos profesionistas tengan tatuajes o perforaciones en la cara. Pareciera que la tolerancia avanza. Pero no en Guanajuato. En el marco de la reunión municipal del Partido Acción Nacional (PAN), la titular del Instituto de la Mujer en el estado (IMUG), Luz María Ramírez Villalpando declaró que el uso de tatuajes por mujeres es sólo una muestra más de la pérdida de valores y de la degradación de la sociedad. Y como esto no era suficiente, alegó que el uso de tatuajes denotaba cierto desdén hacia la salud propia.

Nos gusten o no, los tatuajes se han convertido en una forma de expresión de la individualidad como lo es elegir la ropa que usamos o que corte de cabello portamos: puede que nos parezca o no apropiado el gusto ajeno, pero aún así debemos respetarlo. Además, en inconcebible que la representante del Instituto de la Mujer haga declaraciones que discriminan a un grupo de aquéllas por las que trabaja y aboga.

Evidentemente, las quejas y críticas no se hicieron esperar. Tampoco se hicieron esperar las peticiones de diversas organizaciones de defensa de los derechos humanos exigiendo la dimisión de esta funcionaria por considerar que sus declaraciones criminalizan a la mujer. Como mujer guanajuatense pido lo mismo. Pido que mis representantes trabajen por mí, no en mi contra. Pido que Guanajuato deje de ser un estado que se balancea entre el avance educativo y las prohibiciones ridículas. Pido que Guanajuato sea un estado que se plantea bien sus prioridades, en lugar de perder tiempo con legislaciones irresponsables. Pido que Guanajuato sea un estado congruente con el avance de su sociedad. ¡Vaya! Pido que México sea un país congruente con el avance de su sociedad.

Foto: Friki Girls