México, un país que no piensa en el futuro

Los resultados de una encuesta sobre previsión a futuro revelan lo poco que pensamos en el mañana. De acuerdo con las cifras, cuatro de cada diez mexicanos entre 18 y 50 años nunca se han puesto a pensar en cómo será su vida cuando lleguen a viejos. Peor aún, otros cuatro mencionan que lo han pensado sólo alguna vez.

De los entrevistados, el 54% de las personas no cuentan con ningún sistema de previsión económica para la vejez. No hay cuentas de ahorros, ni de pensiones, ni dinerito bajo el colchón... ¡nada! Otro 53% tampoco ha pensado en cuál será su ocupación cuando lleguen a mayores. La principal angustia para los mexicanos respecto a su vejez es la incapacidad de valerse por sí mismos y los achaques de la salud. ¿Por qué no pensar en el futuro? La respuesta es que la mayoría considera que es muy angustiante pensar en los últimos años de la vida, por lo que prefieren no hacerlo.

México es un país que tienen dos factores socioculturales que poco ayudan a que consideremos cómo será nuestra vejez. En primer lugar, existe una cultura de vivir al día, derivada de la incertidumbre económica que suele azotar a nuestro país. Muchas personas viven con lo mínimo, apenas para sacar los gastos del hoy, así que pensar en el mañana se convierte en un lujo. En un segundo lugar, está otro aspecto cultural: que los hijos se encarguen de los padres. Hace tiempo era consigna que los vástagos se encargaran de sus padres (o abuelos), el fenómeno de la tía que se quedó a vestir santos. De este modo, las preocupaciones se resolvían por arte de magia, pues la responsabilidad recae en la descendencia.

Es sorprendente la cantidad de personas que no reparan en su futuro en nuestro país. Sea por el panorama social de México o por mero costumbrismo, es una actitud que debe combatirse en las generaciones nuevas. Es nuestra responsabilidad inculcar el fomento al ahorro, a la previsión, al ver más allá del día de hoy. Así que es hora de aprender la lección, y enfocarnos más en la hormiga que la cigarra del cuento.

Imagen: Flickr de Nelson Tekken