Ya entrados en gastos, ¿por qué no privatizar la electricidad?

No me canso de escribir de Carlos Slim. No le basta con ser el hombre más rico del mundo, ni con ser consejero en temas energéticos y de cambio climático de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ni con tener hasta una mina de oro… también quiere incursionar en la industria de la electricidad en México. En conferencia de prensa el empresario mexicano habló de las bondades de la inversión privada en la tecnología a nivel mundial:

Es mucho lo que han avanzado las telecomunicaciones en los últimos 15 años, es sorprendente, y esto es gracias a que es un campo abierto a la competencia en el que la inversión privada está presente, las empresas que desarrollan lo equipos, la tecnología, la innovación, que casi siempre es tecnología global, no local, creo que algo que pudiera impulsar todo esto es que hubiera inversión privada y competencia en todo el sector de energía.

Es cierto, las empresas pueden fácilmente utilizar recursos que muchos gobiernos no tienen y forman una parte fundamental en el avance tecnológico de las sociedades, pero, ¿cómo ha funcionado esta inversión en México? Claro, tenemos acceso a internet, pero se trata de una de las conexiones más lentas y caras del continente. Y lo mismo va para la telefonía.

No niego que, en teoría, la inversión privada en cuestiones de electricidad en México pudiera hacer más eficiente este servicio, ni que incluso pudiera abaratar los precios, promover la libre competencia y hacer que este servicio llegue a más mexicanos. Pero la realidad en nuestro país es muy diferente y los casos de privatización, por desgracia, no han funcionado para el bien de la sociedad mexicana en general.

Foto: Perú por la energía limpia