¿A quién se parece la escultura de «El Coloso»?

En los últimos días, la estatua de "El Coloso", con la que el gobierno pretende honrar la memoria de los que lucharon en la Revolución, ha sido objeto de bromas y comparaciones. Que si se parece a Vicente Fernández, que si es igualita a Luis Donaldo Colosio, que si le da un aire a José Stalin... las burlas no dejan de circular por las calles (y por supuesto, por Twitter también). En su defensa, la Secretaría de Educación Pública dice que la escultura no tiene un identidad específica. En un comunicado de prensa, la dependencia desmiente que se haya buscado retratar a algún personaje histórico, y nos pidea amablemente que dejemos "de politizar la producción artística de los creadores":

El Coloso es un homenaje a los cientos de miles de mexicanos anónimos, casi todos campesinos pobres, que participaron en el movimiento insurgente y que escribieron un capítulo central de la historia de México. Los autores de El Coloso buscaron rostros, facciones, rasgos (ceños, miradas, patillas, mentones, bigotes) que expresaran fortaleza en el carácter en un contexto histórico determinado.

En síntesis, la SEP dice que El Coloso es nadie y somos todos -- nomás que bigotones, patilludos y de rostro bravo. Según los autores de la obra, Jorge Vargas y Juan Carlos Canfield, se trata de un personaje perdido en la historia, que no se seleccionó por su relevancia en la Revolución, sino por su aspecto: "un hombre muy fuerte de carácter, con unos bigotes súper revolucionarios, su aspecto sale del estereotipo del Zapata de siempre”. En un reportaje de Canal Once, se sugiere que la escultura podría estar basada en Benjamín Argumedo.

Más allá del parecido que la gente pueda encontrarle a su nueva estatua (para mí se parece a Jeremías Springfield, de Los Simpson) habría que discutir si no ha ido ya demasiado lejos el gasto originado por el Bicentenario. Si me lo preguntan, una cosa es hacer un homenaje a todos los héroes caídos en batalla, y otra es derrochar el dinero en monumentos al ego. Como si no bastara con el despilfarro de Estela de Luz, ahora tendremos a nuestro coloso bigotón.

Sí, El Coloso somos todos: olvidados, anónimos e ignorados.

Imagen: ABC.es