Editorial de El Diario: carta abierta a los cárteles de la droga

El día de ayer el periódico El Diario, de circulación en Ciudad Juárez publicó como editorial una extensa carta abierta dirigida a los principales grupos criminales que pelean la plaza de Juárez y que han convertido a esa ciudad en la más violenta de todo el país. Esta carta se titula ¿Qué quieren de nosotros? y pide que los cárteles hagan claras sus reglas sobre lo que debe o no ser publicado por una sencilla razón: detener los asesinatos a reporteros y fotógrafos de este y otros diarios de la zona.

Esta carta llama la atención por varias cosas. En primer lugar, acepta a los cárteles como gobernantes de facto y hace claro que tanto periodistas como gobernantes y civiles en general se encuentran impotentes ante las tácticas de intimidación de los sicarios. En segundo lugar, se trata de la primera organización en ofrecer una tregua al crimen organizado. Y finalmente, recuerda a los criminales que estamos en una guerra, y que en toda guerra hay reglas que deben ser respetadas. Una de esas reglas es el respeto hacia la vida de los periodistas.

A continuación mostramos una parte de la carta publicada por El Diario. El texto íntegro puede ser revisado en la página oficial de la publicación. Es un texto que deja en el lector una mezcla de coraje, melancolía e impotencia. Es difícil creer que sea tanta la violencia que los periodistas se vean obligados a sacrificar parte de su ética laboral por seguir vivos pero en Ciudad Juárez hay algo más importante que el deber: la vida.

Señores de las diferentes organizaciones que se disputan la plaza de Ciudad Juárez: la pérdida de dos reporteros de esta casa editora en menos de dos años representa un quebranto irreparable para todos los que laboramos aquí y, en particular, para sus familias.

Hacemos de su conocimiento que somos comunicadores, no adivinos. Por tanto, como trabajadores de la información queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros, qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos.

Ustedes son, en estos momentos, las autoridades de facto en esta ciudad, porque los mandos instituidos legalmente no han podido hacer nada para impedir que nuestros compañeros sigan cayendo, a pesar de que reiteradamente se los hemos exigido.

Es por ello que, frente a esta realidad inobjetable, nos dirigimos a ustedes para preguntarles, porque lo menos que queremos es que otro más de nuestros colegas vuelva a ser víctima de sus disparos.

Aun cuando todo el gremio periodístico de esta frontera ha sufrido las consecuencias de esta guerra en la que ustedes y el Gobierno federal se hallan, El Diario ha sido, sin duda, el medio más lastimado hasta el momento porque ninguno ha resentido la muerte de dos de sus colaboradores, como nosotros.

Ya no queremos más muertos. Ya no queremos más heridos ni tampoco más intimidaciones. Es imposible ejercer nuestra función en estas condiciones. Indíquenos, por tanto, qué esperan de nosotros como medio.

Esta no es una rendición. Como tampoco significa que claudicamos al trabajo que hemos venido desarrollando. Se trata de una tregua para con quienes han impuesto la fuerza de su ley en esta ciudad, con tal de que respeten la vida de quienes nos dedicamos al oficio de informar.

Frente al vacío de poder que respiramos los chihuahuenses en general, en medio de un entorno en el que no hay las garantías suficientes para que los ciudadanos puedan desarrollar sus vidas y actividades con seguridad, el periodismo se ha convertido en una de las profesiones más riesgosas y El Diario puede dar cuenta de ello.

Para los que estamos al frente de esta empresa editora, si bien nuestros objetivos y misión de bien informar a la comunidad siguen siendo los mismos de hace 34 años, en estos momentos no le hallamos sentido a seguir poniendo en riesgo la seguridad de tantos compañeros para que sus vidas tan valiosas sean utilizadas como vehículos de mensajes, cifrados o no, entre las diversas organizaciones, o de éstas hacia las autoridades oficiales.

Hasta en la guerra hay reglas. Y en cualquier conflagración existen protocolos o garantías hacia los bandos en conflicto, para salvaguardar la integridad de los periodistas que las cubren. Por ello les reiteramos, señores de las diversas organizaciones del narcotráfico, que nos expliquen qué quieren de nosotros para dejar de pagar tributo con la vida de nuestros compañeros.

Y es que del mensaje que uno de estos grupos dejó en una manta colocada ayer por la mañana en la esquina de Ejército Nacional y Tecnológico, se puede colegir que se adjudica el asesinato del reportero gráfico Luis Carlos Santiago Orozco, registrado el jueves por la tarde en un centro comercial.

La pancarta contiene un recado amenazador dirigido a supuestos comandantes y un comisario, en el que les advierten que les pasará lo mismo que a nuestro fotógrafo si no regresan una cantidad de dinero.

Desde que comenzaron a aparecer estos mensajes en mantas o pintas sobre paredes, El Diario no lo ha tomado como un juego, sobre todo porque han demostrado tener veracidad ya que varias de estas advertencias se han cumplido...

Foto: Campaña permanente de protección a periodistas en México