Cuatro filmes mexicanos, entre los mejores de la década en América Latina

De acuerdo con Cinema Tropical, una organización dedicada a difundir el cine latinoamericano, ha colocado a cuatro cintas mexicanas dentro de las 10 más importantes de la década en América Latina. A través de un panel de críticos, académicos y profesionales de la industria, la asociación decidió reconocer a Y tu mamá también de Alfonso Cuarón; a Amores perros de Alejandro González Iñárritu; a El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro; y a Luz silenciosa, de Carlos Reygadas.

Es cierto que estas producciones merecen un reconocimiento, ya que se han sabido instalar como propuestas emblemáticas del cine nacional. Sin embargo, que este honor sirva también para realizar un diagnóstico sobre la situación actual de la cinematografía en México. Fuera de la tríada Iñárritu - Del Toro - Cuarón, las producciones de calidad menguan considerablemente. Pongamos como ejemplo a la cuarta galardonada, Luz Silenciosa, la cual pasó con poca distribución dentro de las salas del país por considerarse como una pieza muy difícil para el público promedio. O qué decir de El laberinto del fauno, cuyo éxito en rodaje, producción y distribución también dependió en buena manera de la inyección financiera española y estadounidense.

¿Qué tenemos en el panorama? Si acaso, el promisorio debut de Jonás Cuarón con Año Uña, o el trabajo polémico de Luis Estrada con El Infierno. La escena cinematográfica nacional se satura cada vez más de los mismos nombres (¿acaso soy el único que está cansado de ver a Diego Luna y a Gael García Bernal hasta en la sopa?), con fórmulas repetitivas, situaciones gastadas, y poco apoyo de las distribuidoras. Y aquellos que logran demostrar su talento, rara vez encuentran las continuidad -- y si la hallan, topan con pared con la maquinaria fílmica mexicana (¿o alguién vio la segunda obra de Fernando Eimbcke?).

La industria mexicana se cansa de pedir que se le brinde más apoyo. Prácticamente cada nota que sale al respecto tiene que ver con una situación que, pese a los buenos (pero contados) resultados, sigue sofocando a la producción nacional. Enhorabuena que México ha logrado meter a cuatro representantes en este listado. No dudo que la calidad de muchas películas de nuestro país estén para competir con los grandes, para presumirse, para ser aplaudidas en los foros del mundo. Pero ésos son nuestros garbanzos de a libra, nuestras excepciones a una regla que asfixia a los que vienen detrás. Porque a nuestro cine no le faltan premios, medallas ni vítores. No, le hace falta continuidad en los proyectos, apoyo financiero, y creer en sus nuevos valores.

Imagen: Notas de cine