Iglesia católica y gobierno de Jalisco promueven «cura» de la homosexualidad

El portal Notiese informó esta semana que el terapeuta estadounidense Richard Cohen se presentará en un congreso organizado por el grupo católico Courage Latino, con el apoyo del gobierno de Jalisco y otras instituciones religiosas. Este evento se llevará a cabo en Guadalajara del 12 al 14 de noviembre, con un costo de $850 para asistir. Y tengo mucho que decir al respecto.

Hace un par de años llegó a mi casa una invitación para asistir a una conferencia de Cohen en Mérida. Este señor es uno de los principales promotores del movimiento ex gay - integrado por individuos y organizaciones que creen que las personas homosexuales o bisexuales pueden revertir su orientación sexual si así lo desean. Parten de una idea errónea, peligrosa y discriminatoria: cualquier orientación no heterosexual es una anomalía, un padecimiento que puede sanarse. El discurso de Cohen apoya la terapia reparativa como medio para "curar" la homosexualidad y regresar a la gente al buen camino, el de la heterosexualidad.

Cohen también es autor del libro Coming out straight: understanding and healing homosexuality, afirma haberse convertido a la heterosexualidad después de haber sufrido abuso sexual cuando era un niño y de tener novios en la universidad (ahora está casado con una mujer y tiene tres hijos). Cohen ha sido desacreditado por la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Americana de Psiquiatría, y expulsado del American Counseling Association. La conferencia que menciono era organizada por los Legionarios de Cristo y la invitación que llegó a mi casa fue enviada por un sacerdote, conocido de mi familia, que estaba ayudando a promover la charla porque dicha congregación había contribuido económicamente a la construcción de la parroquia que él encabezaba.

El asunto de la terapia reparativa no es algo menor: conocida también como terapia de reorientación sexual, incluye choques eléctricos y consejo religioso con el fin de convertir a una persona homosexual o bisexual en heterosexual. Es un tratamiento doloroso y traumático, y no hay evidencia científica de su supuesto éxito. Sin embargo, sigue aplicándose en centros ubicados en varios puntos de Estados Unidos (una especie de campamentos al estilo de los que frecuentan miles de niños cada verano, pero menos divertidos). Adolescentes y jóvenes son enviados a ellos por padres ignorantes que, en ocasiones influenciados por gente como Cohen o el sacerdote de mi historia, están dispuestos a someter a sus hijos a lo que sea con tal de convertirlos en quienes, según ellos, deben ser.

Cohen es un charlatán. Las autoridades correspondientes han hecho lo que les toca para dejar eso muy en claro. Pero instituciones como los legionarios, el gobierno dirigido por Emilio González Márquez en Jalisco, y personas como el sacerdote que envió esa invitación a mi casa, deben tener muy presente que están en una posición privilegiada, de poder, de autoridad moral y liderazgo espiritual para mucha gente, y todo eso conlleva una enorme responsabilidad.

Tienen la responsabilidad de hablar con conocimiento de causa, de apoyar acciones que eleven la calidad moral de la sociedad y la sana relación de quienes la componen, en lugar de tachar de enfermos a quienes no lo son y elevar el odio entre la gente. Tienen la responsabilidad de documentarse sobre un tema antes de promoverlo, en lugar de distribuir invitaciones a cambio de favores económicos. Tienen la responsabilidad -y la oportunidad- de contribuir al respeto, a la tolerancia, a la no discriminación, de impedir que padres de familia malinformados asistan a conferencias como las de Cohen y que posteriormente traten a sus hijos como enfermos, los envíen a terapias reparativas que no funcionan o los echen de sus casas.

La iglesia predica un mensaje de "amen al homosexual, pero rechacen sus prácticas homosexuales". Es curioso que esta regla tiene su excepción en las prácticas homosexuales que miembros del clero mantienen con niños menores de edad, indefensos, con frecuencia incapaces de poner una distancia moral entre las violaciones de que han sido víctimas y su relación con un sacerdote que representa autoridad y, no pocas veces, amistad o hasta una figura pseudopaterna. Si me lo preguntan, los únicos que necesitarían terapia reparativa son los pedófilos y quienes los protegen.

En mi opinión, la iglesia protege tanto a los legionarios porque son un grupo que trabaja con y para gente de mucho dinero. Son una congregación rica, con recursos superiores a los de algunas compañías transnacionales. Tal vez haría falta que la Asociación Internacional de Lesbianas y Gays o alguna otra organización por el estilo pagara millones de dólares para que la actitud de la iglesia hacia la comunidad LGBT fuera más amable, por decir lo menos. Tal vez se requiere que los antros gays del mundo donen sus ganancias de un fin de semana al Vaticano para que algunos de sus integrantes (afortunadamente no todos son así) dejen de promover ideas que son rechazadas por las autoridades científicas más importantes del mundo. Lo que hace la iglesia en este caso a través de los legionarios, del gobierno jalisciense y de Cohen es totalmente reprobable. Lo que hace el gobierno de González Márquez es inaceptable.

No estoy seguro de dónde quedan un evento como éste y su promoción en relación al marco de la libertad de expresión. Pero yo hago uso de ella para decir que Richard Cohen es un mentiroso, lo que predica es falso, y quienes lo apoyan merecen también ser desprestigiados y señalados.

Imagen: Videogum.