Senado pide suspender las negociaciones de ACTA

Este martes, el Senado ha pedido de manera enérgica a Felipe Calderón que México se retire de las negociaciones del Acuerdo Comercial Anti-Falsificaciones (ACTA). Bajo la propuesta del senador Carlos Sotelo, reconocido como uno de los políticos con más apoyo hacia la neutralidad en la red, el pleno votó para que el Ejecutivo suspenda su participación en este tratado -- por lo menos, hasta que se disponga de un grupo de trabajo que evalúe las ventajas de este convenio.

Al parecer, los legisladores no ven con buenos ojos la implementación de la ley de los tres strikes, a través de la cual se busca restringir el acceso a Internet a quien realice un intercambio ilegal de ficheros. También fue muy criticado que se le quiera delegar a los proveedores de servicios la facultad (y responsabilidad) de vigilar los contenidos que se comparten dentro de la red. Pero indudablemente, el precedente más peligroso que deja esta negociación es que se hace a puerta cerrada, lejos de la mirada pública.

Sotelo propuso al Senado la creación de un grupo heterogéneo de analistas, conformado por expertos, académicos, empresas y miembros de la sociedad civil. La tarea de este grupo será analizar la versión actual del acuerdo, el cual será entregado este miércoles por Bruno Ferrari, secretario de Economía. Mientras esta revisión termina, México deberá abstenerse de negociar el ACTA. Si tienen alguna duda, aquí pueden consultar el texto completo de la resolución del Senado.

En julio comentamos, tras del foro de discusión sobre el tema en Campus Party México, sobre los alcances, ventajas y desventajas de ACTA. Si bien hay puntos que podrían ser rescatables, el ostracismo con el que se ha negociado este tratado hacen suponer lo peor. ¿Hasta dónde llega, por ejemplo, una regulación que evite la piratería de medicamentos, sin afectar la producción de genéricos? ¿Cómo saber cuáles son los matices en la tipificación de los delitos cibernéticos (si es que existe), o las sanciones que se imponen? Armar un tratado a espaldas de los ciudadanos de los diferentes países -- y de los organismos internacionales -- no sólo es incorrecto, sino también peligroso.

Hasta ahora, México es el único país de América Latina que se encuentra actualmente suscrito en las pláticas. Al final, el Senado ha sido bastante prudente al pedirle al presidente que se retire de las negociaciones. A esta petición se han sumado actores como la empresa Google, quien solicitó hace unos meses que el gobierno mexicano reconsiderara su postura. Eso sí, hay que dejar algo en claro: los legisladores no han dicho que no al acuerdo. Únicamente han presionado el botón de pausa. Resta aún la evaluación para saber si nuestro país sigue apoyando al ACTA o se desvincula por completo.

Imagen: Periódico Diagonal