Violencia en Ciudad Juárez provoca éxodo de médicos

La violencia en Ciudad Juárez continúa en escalada. Ahora los que están poniendo pies en polvorosa son los médicos de la región, quienes huyen de la zona en busca de un lugar más seguro para ejercer su profesión. De acuerdo con José Ángel Córdova, secretario de Salud a nivel federal, externó su preocupación porque se agoten los especialistas a mediano plazo, lo que provocaría que los pacientes deban ser movilizados hacia otras ciudades para ser tratados.

Aunque el funcionario no cree que todos los médicos emigren, ya está desarrollando un plan de acción. Para compensar esta problemática, Córdova afirmó que se está trabajando en la planeación de un nuevo hospital de especialidades con sede en la ciudad fronteriza. El desarrollo de este centro médico tardaría alrededor de un año. Este espacio serviría para atraer a los médicos para que se queden en Ciudad Juárez, sobre todo los recién egresados. Este hospital no sólo brindaría oportunidades a los profesionales de la salud, sino que también funcionaría como una barrera de contención para frenar la fuga.

El clima de inseguridad que se respira en Juárez golpea a todos los trabajadores, sin importar cuál sea su ramo. Es obvio que los más expuestos son aquellos que se dedican a la impartición de justicia -- no en balde se han propuesto jueces sin rostro -- pero en general, la violencia crispa las actividades laborales en la región. Una eventual escasez de médicos (sobre todo en una ciudad en la que los balazos están a la orden) representaría un problema gravísimo no sólo para su población, sino que pondría a prueba la capacidad de respuesta de las regiones aledañas.

¿Debemos culpar a los médicos? No. Después de todo, como cualquiera de nosotros, deben ver también por su seguridad y las de sus familias. Aunque el nuevo hospital es un esfuerzo loable, no deja de ser un parche. Sin garantías de seguridad, poco se puede hacer para detener el éxodo. Y es que, sencillamente, el miedo no se quita con golpes de talonario. ¿O ustedes arriesgarían la vida por un puñado de billetes?