Asesinan a Marisela Escobedo, activista de Derechos Humanos en Chihuahua

Apenas ayer les comentábamos sobre la situación de amenazas y atentados que se viven en nuestro país contra las personas que defienden los derechos humanos y hoy despertamos con esta lamentable noticia que pone a nuestro país como uno de los que tiene un sistema judicial de los peores, en primer lugar, y en segundo, de los que menos protege a las personas que claman justicia.

¿Por qué lo digo así? Porque ayer por la noche frente al palacio de gobierno de Chihuahua fue asesinada la señora Marisela Escobedo Ortiz, madre de Marisol Frayre, asesinada en el año 2008 y por quién se puede decir la señora se convirtió en activista en esta entidad.

Lo curioso del caso es que ella estaba frente al Palacio de Gobierno Estatal para instalar un campamento con la firme intención de no moverse hasta que las autoridades resolvieran el asesinato de su hija, así tuviera que pasar ahí navidad y fin de año. Por ahora asociaciones civiles y grupos defensores de la mujer repudian las respuestas del gobierno estatal y las nulas acciones que Calderón ha tomado.

Respecto a su campamento, sus palabras fueron claras:

No me voy mover de aquí hasta que detengan al asesino de mi hija.

Su muerte y la de su hija podrían considerarse casos de violencia femenina en un estado donde la mujer es menos que un objeto; de no ser por que ya se tiene la confesión y al asesino de Rubí Marisol, quién por cierto fue absuelto por la jueza Catalina Ocho y salió de prisión para después desaparecer de los ojos de las autoridades. Fue entonces que la señora Marisela Escobedo no dejó de luchar por tratar de regresarlo a las manos de las autoridades.

Toda la sociedad en Chihuahua sabe que el asesino de Rubí, su ex pareja llamado Sergio Rafael Barraza Bocanegra mató y le prendió fuego al cadáver de su ex novia, para que pareciera un cuerpo más en el desierto, pero aún con la confesión, su crimen lo perseguirá y tarde o temprano tendrá que pagar por ello. La señora Maricela, como la señora Wallace lo sabía y no descansaría hasta lograrlo, pero hasta el momento no había obtenido resultados y los tres tipos que la encañonaron ayer por la noche, lograron arrebatarle la vida, pero no su objetivo pues seguro es que alguien más continuará su petición de justicia.

La pregunta a nivel nacional es: ¿tan incómoda era la señora? ¿para quién? ¿autoridades que no quieren cumplir con su función o para un criminal que ya no tiene nada que perder y prefiere eliminar a una piedra más en su zapato?

Las atrocidades en contra de los defensores de los derechos humanos -que generalmente comienzan en lo personal y se traspolan a lo comunitario- continúan en nuestro país y desgraciadamente podemos asegurar que este crimen tan espantoso no se resolverá.

Por el momento las declaraciones de las autoridades sólo indican que no se saben quienes eran estos sujetos, que a pesar que se le había ofrecido la seguridad a la señora ella la había rechazado y que al momento de la agresión, el Palacio de Gobierno ya había cerrado.

Se esperan más noticias al respecto y el dictamen oficial sobre la investigación de dónde está el vehículo en el que huyeron los encapuchados que la asesinaron y sin tienen más pistas de ellos, pero el panorama no es alentador.

Imagen: Justicia para nuestras Hijas