Las agresiones contra defensores de derechos humanos aumentan

Los derechos humanos en nuestro país son materia delicada pues en muchos sentidos aún no sabemos respetarlos y nuestras autoridades creen que por el hecho de tener poder, pueden pasar sobre estas garantías cuando más le convenga.

Es evidente que el número de agresiones a los defensores de derechos humanos ha crecido durante este año, registrándose 165 denuncias a comparación de las 128 que se presentaron el año pasado. Ésto nos indica que la violencia que vivimos en el país también afecta duramente el trabajo que las personas realizan por defender a personas que muchas veces no pueden o no saben hacerlo.

Estas cifras se revelaron por el estudio  Informe sobre la situación de las y los defensores de derechos de humanos en México realizado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH). El problema de su labor en el entrono mexicano reside en que no se le reconoce la importancia que tiene, pues ante temas más importantes como el narcotráfico o la guerra que realiza Calderón, ésto no tiene relevancia... o eso creemos.

Recordemos uno de los casos más famosos, el de una defensora de los derechos humanos que fue asesinada y hasta el momento no se ha aclarado su muerte: Digna Ochoa. Como fue su situación, estoy segura que hay más y nadie ha levantado la voz o muy pocos nos hemos dado cuenta.

Lo más rescatable de este informe es que en la mayoría de las agresiones en contra de un defensor de Derechos Humanos es que al momento de realizarse el hecho violento en su contra, se hace en una zona alejada de la justicia, por elementos policiales o por quién ya lo habían intimidado y la mayoría de las veces la violencia ejercida no se resuelve por "falta de pruebas" tras su investigación".

Por lo pronto el Programa de Atención de Agravios a Periodistas y Defensores Civiles de Derechos Humanos sigue registrado los casos resueltos y no resueltos que se generan en contra de este sector tan poco comprendido en nuestro país.

Imagen: Isaias lomay