Más allá del #140cc: entrevista con Alberto Chimal y Ruy Feben

Ayer, en la ciudad de México, se celebró la inauguración del ciclo 140 caracteres con la mesa "La llegada de la twitteratura", donde entre sus participantes se encontraron Alberto Chimal y Ruy Feben. En entrevista para Vivir México, ambos nos narran en qué consistió el evento, cuál fue su experiencia y nos dejan saber un poco de los escritores que están detrás las arrobas.

El 140cc en caracteres de dos de sus participantes

Al ser cuestionado sobre el origen de este ciclo, Alberto Chimal comentó -vía correo electrónico- que "la idea surgió del INBA. Yo conversé con Javier González, del Centro Villaurrutia, y con Epigmenio León, de la Coordinación Nacional de Literatura, que estaban interesados en acercarse al tema y propiciar que se discutiera. El hecho puede parecer raro en un país como México, donde las instituciones gubernamentales tienen la mala fama que tienen y existe la idea de que las dedicadas a la cultura son, invariablemente, tradicionalistas y conservadoras. Por esta vez al menos, la cosa ha sido distinta".

Y sí, este evento es anómalo en nuestro país. Aunque día a día el internet está modificando nuestra vida cotidiana, poco tiempo nos hemos dado para reflexionar al respecto. Alberto afirma que "#140cc puede servir para reflexionar, en especial, sobre estos cambios en el escribir y el leer, que son el centro de todos los otros por los que está pasando la literatura de hoy y que no son, por cierto, un fenómeno aislado: todos los cambios que ha traído internet en los últimos quince años a las culturas del planeta entero. Quienes repiten en Twitter las estadísticas catastróficas sobre lo poco que se leen libros impresos en México ¿se dan cuenta de que en las redes sociales se lee mucho aunque no esté impreso? ¿Que está apareciendo una nueva generación de lectores que no estará ligada al libro impreso, y que esta generación no sólo podría leer más sino -al menos yo lo creo- leer mucho mejor?".

La primera mesa de este ciclo, a decir de su participante, Ruy Feben, se desarrolló de manera orgánica. "De comenzar –literalmente– con la historia de las redes sociales, pasamos a la eterna pregunta: ¿se puede verdaderamente escribir en internet? Y de ahí, todos los temas alrededor: que si el papel contra la pantalla, el libro electrónico como soporte, la fatuidad de los textos que nacen para existir en la web". Sin embargo, a su parecer, el tema más importante "¿Qué implica ser un escritor en esta era?" no se abordó lo suficiente. En parte, porque, a decir de él -y adivirtiéndome de lo pedante que puede sonar su respuesta-, no todo el público "estaba a la altura" del evento. "A mí me sigue impresionando que a estas alturas de 2011 sigamos preocupados porque el libro desaparezca. El público sin duda fue curioso: había avidez en las preguntas, manos levantadas, aunque, quizá, se decepcionaron: responder a preguntas sobre derechos de autor y el futuro de la industria editorial no es algo que le toque hacer a los escritores".

Sin embargo, al parecer de Ruy, esta primera sesión sólo fue una calentadita de lo que será el ciclo. "Lo que emociona -dice- es la intención, ver que el tema no le es indiferente a la cantidad de personas que uno imaginaba. Impactó también, por supuesto, la participación de tuiteros con el hashtag #140cc, que llegó a volverse trending topic en algún momento".

Alberto Chimal: El explorador de la Cámara de Maravillas

Para muchos, el nombre de Alberto Chimal no es ninguna novedad. Nacido en 1970 y con más de 22 títulos publicados que van desde los géneros narrativos hasta la dramaturgia y el comic, su trayectoria artística lo ha colocado como un puntero en todo lo referente a la relación que comienza a ceñirse entre la literatura y el internet. Su sitio web, "Las Historias", da cuenta de ello.

Para Alberto, internet es un espacio de creación y experimentación. En su cuenta de twitter, @albertochimal, podemos encontrar bajo la etiqueta de #cuentuitos muchas de sus incursiones en la microficción, género que le apasiona desde sus primeras lecturas. "Twitter es para mí, entre otras cosas, una especie de plantío donde puedo sembrar un montón de ideas, como semillas, y ver cuáles germinan y cuáles no, cuáles se dan y cuáles no".

Sin embargo, su trabajo literario en la red no se limita a los 140 caracteres. "El resto de lo que hago en internet es también una práctica literaria: recolectar referencias que me interesan para ir construyendo mi propio mapa de la red, lo que yo llamo una especie de cámara de maravillas; escribir más reposadamente en el blog o en la columna que tengo en la revista Los noveles, donde publico toda clase de locuras...".

Fruto de sus "tuits" (como a él le gusta castellanizarlos), será una próxima colección de microficciones que saldrá en formato totalmente libre para la red. "La colección se llamará 83 novelas, para jugar con la idea de lo breve contra lo extenso, pero también recordando que la palabra novela, en su origen, quería decir 'noticia breve': 'nuevita', 'noticita'".

Ruy Feben: Escribir con la pistola en la frente

"Hace poco oí a uno de esos escritores consagrados decir que un escritor no puede llamarse escritor antes de publicar un libro", escribe Ruy. "Lo que sucede hoy es que escritor es el que escribe y punto; los libros deberían ser consecuencia de ser escritor y no viceversa".

Para Ruy Feben, escritor y editor de la revista Chilango, las redes sociales -y la red en general-, han abierto nuevos campos a la literatura; e incluso, en muchos casos -como el suyo-, han posibilitado ejercer el oficio de escritor. "Si no fuera por internet, yo no escribiría. Todo mi trabajo literario se ha desarrollado en, para, o a través de redes sociales. El trabajo que tengo para comer lo conseguí gracias a mi blog. Si yo no hubiera nacido en una era donde internet es tan importante para todo, yo sería ingeniero, o contador, o algo así".

Su experiencia en el "mundo de papel" -el Olimpo editorial-, le ha ayudado a tener claridad en el asunto: internet se presta más a la experimentación y el juego, factores claves en la creación literaria. "El mundo de papel es mucho más temeroso de las consecuencias. En internet la cosa es igual, pero uno todavía –y por poco tiempo, creo – puede escudarse en el anonimato, en la libertad de saber que no hay que rendirle cuentas a nadie más que al lector y al propio discurso. Podemos hacer lo que la literatura debería hacer más: jugar, experimentar, atrevernos a darle vueltas al morbo. Escribir, pues".

Sin embargo, aunque internet ofrece nuevas posibilidades, también entraña nuevos retos. La cercanía e interacción con los lectores han puesto a temblar a más de uno. "En internet, creo, el escritor tiene la posibilidad de recobrar el núcleo de la literatura, que es escribir y hacerse leer. Más allá de lo práctico, la red le ha dejado a mi obra una huella indeleble: estar todo el día navegando, leyendo, viendo videos, twiteando, me ha reforzado la consciencia de que, como escritor –esto es, como potencial fuente de entretenimiento o de reflexión, o incluso de arte – compito con demasiadas cosas. Escribir en internet es tener al lector frente a uno, mirándome mientras sostiene una pistola".

Foto 1: Efecto Futura
Foto 2: Observatorio Cultural de Guanajuato
Foto 3: Chilango