De la cobertura de la violencia y otros eufemismos (I)

Esta mañana, cerca de medio centenar de medios de comunicación han firmado el Acuerdo para la Cobertura Informativa de la Violencia. Dicho pacto, impulsado a través de la Iniciativa México, tiene como excusa propósito la protección de los periodistas. El presidente Felipe Calderón se ha congratulado de este acuerdo. ¿Éste es un proceso de autorregulación o una sumisión de los medios ante el gobierno federal? Examinemos, en esta primera entrega, los cinco primeros puntos del pacto.

1. Tomar postura en contra

El acuerdo sostiene que los medios de comunicación no deben realizar, por ningún motivo, una apología del crimen organizado o del narcotráfico. Los medios deben pegarle con todo al crimen organizado, con lo que se cae en el riesgo de polarizar a la sociedad y anular el debate. La pregunta que se queda es si estar en contra del narco significa, forzosamente, estar del lado del gobierno. ¿Estar en contra del narco significa, por ejemplo, ponerse a favor de la militarización del país porque mantiene a raya al problema?

2. No convertirse en vocero involuntario de la delincuencia organizada.

Éste es uno de los puntos más controvertidos. Por una parte, implica que los medios no utilicen el lenguaje o los términos de la delincuencia. Puede sonar como una minucia, pero no lo es. Las palabras tienen un peso específico que muchas veces no encuentra equivalente en otro término. Otra de las cláusulas es evitar que la imagen de los delincuentes se convierta en la de héroe público, así que adiós narcocorridos y otras expresiones populares que sirven como termómetro para entender plenamente el papel e influencia del narco en ciertas zonas. También prohibe que los medios den espacio a la delincuencia, como ocurrió en el polémico caso de la entrevista de Julio Scherer al "Mayo" Zambada en Proceso.

3. Dimensionar adecuadamente la información.

En el papel, suena como algo excelente. Mucha de la información --y no sólo en la lucha contra el narco-- es sacada de contexto o presentada de forma exagerada. Sin embargo, en la práctica, parece una pequeña mordaza. Por ejemplo, el acuerdo menciona que hay que "establecer criterios precisos para la difusión de imágenes y fotografías de actos de violencia". En este sentido, es probable que muchas imágenes de asesinatos, ejecuciones, narcomantas y otros situaciones sensibles de la realidad nacional se queden enlatadas por ser "demasiado fuertes". Como dicen, a tapar el bote para que no se vea la basura.

4. Atribuir responsabilidades explícitamente

De acuerdo con este punto, los medios estarán muy pendientes de que el Estado "no caiga en excesos, esté fuera de la ley o viole derechos humanos" (¡mucho cuidado, General Villa Castillo!). En este sentido, se entiende que los medios son contrapeso en el ejercicio del poder. Hasta aquí, todo bien. Sin embargo, la cláusula indica que, si la fuerza pública se usa dentro de los márgenes de la ley, la cobertura debe dejar en claro que la violencia proviene del crimen organizado. Esta premisa abre la puerta a que los medios condonen las bajas civiles o las víctimas del fuego cruzado, donde las responsabilidad siempre quedará del lado del narcotráfico.

5. No prejuzgar culpables

Éste es uno de los puntos más contradictorios. Por una parte, se indica que los medios deben tomar una postura fija en la cobertura --en el primer punto-- pero también dice que se debe respetar la presunción de inocencia de los capturados. El acuerdo dice que, en el afán de las autoridades por demostrar eficacia, se presenta a los arrestados como culpables. " Los medios debemos manejar siempre este tipo de información bajo el supuesto de que los involucrados son inocentes en tanto no cuenten con una sentencia condenatoria o estén confesos." Parece que Presunto Culpable sí ha dejado un poco paranoicos a muchos actores sociales.

Hasta ahora, ¿qué opinan? Pueden consultar los otros cinco puntos en la segunda parte de este artículo.

Foto: Casey David