Los detectores moleculares usados en la guerra contra el crimen son una estafa

¿En alguna ocasión les ha tocado ver al Ejército, a la Policía Federal o a la PGR un aparatito para detectar armas o drogas? Es un tubo de plástico con una antena que supuestamente señala el lugar donde se encuentra alguna sustancia u objeto prohibido. Pues según estudios hechos en Tailandia, donde también se vendió este Detector Molecular, ese tubo de plástico con la antena no es nada más ni nada menos que un tubo de plástico con una antena. No hay baterías, no hay circuitos electrónicos, no hay nada.

Para los que no han tenido la desfortuna de ver estos Detectores Moleculares, pues déjenme explicarles más o menos como son utilizados: El Ejército Mexicano (o la Marina, o la PFP) realiza un operativo en determinada ciudad, localidad o colonia. Como son muchas casas las cuales hay que revisar y poco el tiempo, no entran a todas; sino que se ayudan de estos tubitos de plástico. ¿Cómo lo hacen? Bueno, se van caminando por las calles con el aparatito y hacia donde la antenita señale, a esa casa entran así esté a unos 50 metros de distancia y estén las puertas cerradas. ¡Magia!

Lo malo es que, si el aparatito dice que ahí hay algo, entonces ahí viven delincuentes. Ya se imaginarán el trato que han recibido cientos de familias gracias a estos "Detectores Moleculares". Como la gran mayoría de las veces no encuentran nada, le terminan echando la culpa a una bolsa de fertilizantes, una batería de carro, un paquete de cerillos o cosas de ese tipo.

Estos aparatos son fabricados por una empresa de Inglaterra. Se llaman GT200. Les diría el precio, pero primero es preferible tomen asiento y tengan lista su botella de alcohol por si las dudas. ¿Listo? Bueno, su precio ronda entre los 300 y 500 mil pesos mexicanos. Según los vendedores, el equipo posee tecnología tan moderna. sofisticada y eficaz, por lo que obligan a sus clientes a firmar cláusulas de confidencialidad.

¿Y cómo funciona el Detector Molecular GT-200? Según uno de los distribuidores, el principio científico es el siguiente:

Todas las sustancias tienen una carga magnética que, cuando es estimulada por un impulso eléctrico (estática) crea una atracción entre la sustancia siendo detectada y la propia unidad GT200, esto se conoce como AEM o Atracción electromagnética.

Ya les mencionaba que no usa baterías, ¿Entonces cómo se alimenta?. Pues no es fácil. Se requiere de una capacitación a las personas que lo usarán, ya que se alimenta con energía del cuerpo humano. Y por si fuera poco, también es necesario que la persona que lo utilice esté convencida de que funciona, ya que "si no crees que funciona, no funcionará". Así de fácil.

En Tailandia se hizo un estudio científico para comprobar su porcentaje de efectividad. Los resultados arrojaron que es más efectivo elegir al azar que usar el GT200. Estos resultados provocaron la destitución de altos mandos en este país, además de que la crisis política que se vive es gracias a que alguien cayó en la trampa de usar estos tubitos de plástico. El Gobierno de Ingralterra ya investiga también a la empresa que elabora este producto. En México no nos hemos pronunciado mucho al respecto.

Una vez más me pregunto, ¿Qué tiene que prevalecen en el país?, ¿Productos y medicinas que "dicen" que funcionan o productos en el que se utiliza un método para comprobar que funcionan? Si seguimos así, jamás se podrá evitar la venta de productos milagro con los que tanto pelea la Cofepris y la Profeco. Si yo digo que Prostamax me sirvió y en eso me baso para que sea considerado un medicamento "fiable", estamos mal, muy mal.

Foto: Animal Político