Marcha en el DF pide incluir lesbofobia en el Código Penal

México es un país donde el machismo es tan arraigado que hasta la homosexualidad es considerada cosa de maricones. La mayoría de los insultos, vituperios y reclamos son arrojados hacia los hombres gays, quienes tienen que sufrir calificativos como mayates, jotitos y otras joyas del diccionario nacional. Sin embargo, mientras que la homosexualidad masculina es denostada, criticada y vulgarizada, la femenina pasa mayormente desapercibida.

En este sentido, las mujeres homosexuales reciben aún el doble de discriminación, tanto por su preferencia sexual como por su género. Bajo esta consigna, un contingente de casi cuatro mil lesbianas marchó por las calles del Distrito Federal para exigir sus derechos. La V Marcha Lésbica tuvo como propósito exigirle a las autoridades el reconocimiento de sus garantías, así como el combate a los feminicidios y a las agresiones contra la mujer.

Fueron varias las consignas que se presentaron, entre ellas, la tipificación de la lesbofobia como una modalidad de los crímenes de odio dentro del Código Penal de la capital. Otra de las peticiones es que la comunidad homosexual tenga cuotas de género --como en el caso de las mujeres-- para los puestos de representación partidista, así como en la selección de candidatos para elección popular en cualquier nivel de gobierno.

¿Debe el colectivo lésbico plantear su propia agenda? Me parece que es indispensable que lo haga. Una gran discusión sobre los derechos LBGTTTI (y las letras que se sumen) es si todos los grupos que pelean por el reconocimiento de la orientación sexual pueden actuar en cohesión. Estoy cierto que en muchas ocasiones sí pueden (y deben) actuar juntos, pero las necesidades de ciertos grupos (en este caso, las lesbianas) deben también ser proyectadas para su tratamiento individual. No es la misma opresión que sufre un hombre a una mujer homosexual, o un bisexual --minimizado por heteros y homos por igual-- o un transgénero. En la lucha por la equidad hay que sumarnos todos, pero entendiendo que la igualdad radica en respetar, tolerar y entender que todos somos diferentes.

Imagen: IV Marcha Lésbica 2009