La PGJ del DF atiende el primer caso específico de bullying

Aunque el bullying --también conocido como acoso escolar-- no está aún tipificado como delito, la Procuraduría General de Justicia capitalina se encuentra investigando lo que podría ser el primer caso en la historia de la dependencia. Se trata de un adolescente de trece años que, con tal de no regresar a la escuela donde su profesora y compañeros lo acosaban, decidió ingerir líquido para destapar cañerías. Aunque este tipo de incidentes ya son considerados como un problema de salud de pública, las medidas a tomarse desde los diferentes organismos responsables para su prevención y atención aún se encuentran a discusión en las cámaras, tanto de senadores como de diputados.

El caso de Óscar

A un mes de haber sido internado en el Centro Médico Siglo XXI, los médicos aún ignoran si algún día podrá hablar o comer de manera normal. Aunque por el momento su estado de salud es estable, las consecuencias psicológicas que lo orillaron a tomar esta decisión siguen presentes en su vida; la simple mención de la escuela es suficiente para causarle un ataque de pánico.

Óscar es un adolescente de trece años, alumno del turno matutino de la Secundaria Técnica 72, Manuel María Contreras, en la ciudad de México. Debido a una lesión en un testículo, padece incontinencia urinaria, lo que lo obliga a abandonar frecuentemente el salón de clases para ir al baño. La tortura comenzó cuando su maestra de Español, Norma Gómez Botello, le prohibió ir al sanitario durante la hora de clases, provocando que el estudiante de primer grado se orinara en el salón de clases.

A raíz de este suceso, sus compañeros comenzaron a molestarlo bajo la complicidad de su maestra, a quien los abuelos y madre del niño culpan de también participar en las burlas y maltrato. Óscar comenzó a desarrollar crisis nerviosas que derivaban en diarreas severas y vómitos incontrolables. En una ocasión --cuenta la familia del niño--, comenzó a sentir el estómago revuelto y pidió permiso para ir al baño, pero la maestra se lo negó. Al poco tiempo, no pudo contenerse y vomitó dentro del salón. En vez de enviarlo a la enfermería, Norma Gómez Botello lo obligó a limpiar ante las burlas de sus compañeros.

Gracias a la acción de un profesor de la escuela, Óscar pudo retirarse a su casa con un permiso de 15 días para asistir a terapia. Pero la situación no fue a mejor. La psicoterapeuta que atendió su caso lo calificó como un niño chantajista y tonto. El día anterior a sus regreso de clases, Óscar decidió beber líquido para destapar cañerías, buscando así enfermarse lo suficiente para no tener que regresar a enfrentar las burlas de su maestra y sus compañeros.

Las acciones legales

Debido a que no hay un caso antecedente o una tipificación legal del bullying, la PGJ se encuentra estudiando el caso a fondo y tratando de definir los parámetros legales bajo los cuales se puede atender, investigar y, en dado caso, sancionar a las personas responsables.

Jorge Mauricio Ferman Quirarte, Fiscal Central de Investigación para Niñas, Niños y Adolescentes, afirmó que

Iniciamos la averiguación previa por la posible comisión de dos hechos delictivos: violencia familiar equiparada y lesiones. Las lesiones aún están por determinarse y, respecto de la violencia familiar equiparada, puedo decir que es aquella que se ejerce a través, no directamente de su familia, sino por aquellas personas que por algún motivo tienen para su cuidado o para su guarda a lo niños, como es el caso de los profesores

Los peritos de la PGJ buscarán determinar cuáles fueron las causas que orillaron a este chico a cometer semejante acción, así como recopilar declaraciones concernientes al caso con sus compañeros de escuela, profesores y las autoridades de la escuela que, a decir de la familia de Óscar, estaban enterados de la situación y no tomaron cartas en el asunto.

Foto: Middle Earth