Ante calificación de la OCDE, la SEP y el SNTE responden

La semana pasada, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reprobó en calidad a los maestros mexicanos. Nada que nos sorprenda, sabemos que la educación es un gran punto débil en este país. De inmediato los discursos empezaron a volar por todos lados. Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública recalcó todos los avances que ha tenido México respecto a otros países, incluso respecto a algunos miembros de la OCDE… poco alentador y nada creíble. Por otro lado está Elba Esther Gordillo, líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), quién de inmediato declaró que se debe evaluar (¿otra vez?) a todos los profesores –después de todo sólo son un millón 200 mil- para cumplir los objetivos de la Alianza por la Calidad de la Educación:

Hoy estamos pidiendo convertir el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, señor Presidente. Estamos claros de su convicción democrática, y su deseo de que la sociedad se inmiscuya más en el tema. Que este Instituto se convierta en una institución autónoma y ciudadanizada. Hoy mismo le estamos solicitando que en fechas próximas autorice la aplicación de la evaluación universal al magisterio nacional, compromiso establecido en la Alianza por la Calidad de la Educación, que nos permitirá contar con un diagnóstico preciso acerca de lo que el maestro requiere para mejorar su proceso de actualización en la ruta para elevar la calidad en el servicio que presta.

Perfecto, que se evalúen. Felipe Calderón le tomó la palabra y la paz y la tranquilidad vuelven al magisterio. No en realidad. Algo está pasando, algo que estrangula el proceso educativo en nuestro país. Ya se evaluaron a los alumnos y se seguirá evaluando a los profesores así que, ¿qué está saliendo mal?

Dudo seriamente que millones de estudiantes mexicanos sean simplemente incapaces de absorber lo que se les enseña en las escuelas, resulta imposible creer que ningún maestro tenga vocación para la docencia y, ¿en serio nuestros planes de trabajo son tan malos?

Ahora volteemos hacia el SNTE. En alguna época los sindicatos fueron grandes, heroicos y protegían a sus agremiados. Y ahora es lo mismo, ¿cierto? Claro, para muestra basta un botón, de los 824 millones de pesos que dio el Senado al sindicato, sólo 14 pesos se emplearon en becas, mientras que casi medio millón se fue para “remuneraciones extraordinarias.” El problema es que esas “remuneraciones extraordinarias” no llegan a todos los miembros del magisterio, y aunque así sucediera, es obligación del SNTE administrar esos recursos para el beneficio no sólo de los trabajadores, sino de los estudiantes.

Cuando un organismo –sea o no gubernamental- cumple propósitos diferentes a los que propiciaron su creación, ha llegado el momento de renovarse, o bien, de construir algo mejor.

Entre las críticas varias hacia Gordillo y hacia el SNTE en general, se escucha la voz del grupo disidente Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el anti sindicato, el que critica, propone y más importante: el que aún no se corrompe.

Con esta nueva evidencia en contra del sistema educativo en nuestro país, y de los profesores en particular, queda ver cuál será la respuesta no del sindicato, sino de los maestros, de los padres y de los alumnos. Exigir un mejor sistema educativo es responsabilidad de cada uno de los involucrados.

Imagen: El Diario de Coahuila