Despierta Monterrey, sacúdete la violencia

Monterrey, la ciudad industrial y que estaba a la vanguardia –permítanme agregar- tiene tiempo hundida en depresión. Depresión por tanta violencia que vive, que afecta a sus ciudadanos y que sus autoridades no se atreven a terminar.

Pero esta violencia no se genera sola, ni se permite suceder sólo porque el gobierno no hace nada. Tal parece que para muchos regiomoentanos, la batalla entre crimen organizado y autoridades es un evento que sólo debe quedar ahí, entre ellos. Y mientras la ciudad sufre los estragos de la violencia, balas perdidas y fuegos cruzados nadie ¿se atreve? a hacer nada.

Creo firmemente en el poder de los ciudadanos unidos, el problema es que en México no somos tan unidos y menos cuando hay violencia expresa de por medio.

Considero que tal es el caso de Nuevo León. Con tanta violencia y hechos traumáticos se ha logrado programar a las personas para que ante un hecho violento automáticamente se justifique: “por algo pasó”, “quién sabe en qué pasos andaba”, “es que ahí vendían droga”, sin siquiera reflexionar que estas excusas pueden ser aplicadas a cualquier situación.

En Jalisco, en DF y en muchos estados más se quiere parar esta constante de violencia pero sólo podemos hacerlo de una manera: protestando. La pregunta que muchos nos hacemos es ¿porqué en Monterrey si ya no se quiere vivir violencia nadie hace nada por quejarse?, la verdad es que no lo puedo entender. Sabemos que una protesta no terminará con esto, pero sí es un buen inicio para comenzar a construir.

Comenzar con una actitud pacífica que no justifique de ninguna manera la violencia, desde mi punto de vista, es el primer paso. No existen “malos momentos”, “malas compañías” o la intención de “en ése lugar se vendía droga”, todos los ciudadanos tienen derecho a vivir libres de violencia en su ciudad, a no estar expuestos a tantos hechos traumáticos. El detalle es que para recrear a un Monterrey unido en su sociedad, la sociedad debe cambiar y eso ahora mismo no está sucediendo.

Pero no todo es queja y desesperanza. Hay personas que sí desean la paz, que acción tras acción convocan a que razonemos la violencia y nos demos cuenta que ninguna excusa para ella es válida y que depende de la ciudadanía acabar con la incompetencia de sus gobernantes. Ejemplo, la marcha que se realizó el día de ayer en el Café Iguana: manifestantes fueron a rendir una ofrenda a los caídos (sin importar que medios, gobierno y muchos ciudadanos hayan juzgado sólo por estar en un centro social) y las autoridades respondieron enviando elementos policiacos para “esperar” una connotación de actos violentos y dar término a una manifestación ciudadana y de paz.

Afortunadamente nada pasó. Los asistentes mostraron su verdadero interés y madurez al dejar perplejos a las autoridades y ni siquiera levantar la voz. Monterrey necesita un cambio y algunos estamos dispuestos a realizarlo. Porque la sociedad regia que algún día destacó como ninguna otra en el país, ahora necesita reinventarse y despertar de su timidez.

Ninguna violencia tiene justificación. Ni por una “guerra” ni por coincidencia.

Imagen: hdaniel