Estado de México: inicia la batalla por la gubernatura

El proceso electoral en Estado de México arrancó el primer minuto de este lunes. Sin duda, se trata de la antesala política de cara a los comicios presidenciales en 2012. Pocas votaciones locales serán tan seguidas a nivel nacional como la de esta entidad. Buena parte de la imagen que tendrán los partidos políticos en sus aspiraciones por la silla grande. Después de todo, este estado es el feudo de Enrique Peña Nieto, por lo que un triunfo o un descalabro tendrán un impacto significativo en su carrera por Los Pinos.

Comencemos por analizar al candidato príista, Eruviel Ávila. A pesar de carecer de proyección a nivel nacional y de su aparente distancia con el grupo político de Peña Nieto, lleva las de ganar en un estado que le apoya con todo su aparato proselitista. Además, consiguió la candidatura de unidad, lo que evitó una probable escisión que debilitara su candidatura. Ávila representa la continuidad en el estado, y buena parte de sus probabilidades radican en el reflejo del trabajo del sexenio de Peña Nieto. Amén, cuenta con el respaldo de Nueva Alianza y el Verde Ecologista en alianza ,así como la figura de Mónica Arriola --hija de Elba Esther Gordillo-- como coordinadora de campaña.

En la oposición, después de un tormentoso proceso para aliar al Partido Acción Nacional con el Partido de la Revolución Democrática, al final agua y aceite han decidido apostar por sus propios caballos. Del lado del panismo, el candidato es Luis Felipe Bravo Mena, una figura reconocida a nivel nacional, identificada con dicho partido y muy cercana al presidente Felipe Calderón. Sin embargo, Bravo Mena ocupa ahora el tercer lugar de las preferencias, en buena parte porque se espera que la población castigue al PAN en las urnas. Además, cuenta con el inconveniente de haber fracasado en su intento por formar una coalición, lo que le restará puntos.

Por la izquierda, aparece Alejandro Encinas. El candidato es un hombre respetado en el sector, bien conocido a nivel nacional y con un discurso congruente. Apoyado por López Obrador, es la amenaza más fuerte contra Eruviel Ávila. Segundo en las preferencias, contará con el respaldo de diferentes sectores liberales. Empero, su figura es más asociada en el Distrito Federal, después de cubrir la Jefatura de Gobierno interina tras la licencia de Andrés Manuel para las elecciones de 2006.

Mientras que los tres partidos han asegurado sus votos duros con las designaciones --el sector popular en el PRI, el conservador en el PAN y el reformista en el PRD-- todo indica que será una elección que definan los indecisos. Los candidatos tendrán que robarle votantes a sus contrincantes, sin sacrificar a sus fieles seguidores. Sin duda, se viene una elección férrea, apretada y con un despliegue propagandístico impresionante. Así que, preparados, que (para bien y para mal) el show electoral está por comenzar.