Lamentable espectáculo en el fútbol mexicano

Violencia en el fútbol mexicano

A pesar de no ser más que un juego, la pasión que desata el fútbol en ocasiones puede tomar proporciones colosales. El día de ayer, durante el partido de Morelia vs Cruz Azul por las semifinales del Clausura 2011, se suscitó una batalla campal a causa de un espontáneo que entró al terreno de juego a burlarse de Gerardo Torrado, capitán de La Máquina, quien estaba quedando eliminado del torneo.

Como en cualquier competición, tras un partido de fútbol hay un bando que se lleva la victoria y el otro, la derrota. El día de ayer, demostraron ser muy malos ganadores, tanto Tomás Boy, director técnico del Morelia, como el aficionado del club, quienes aprovecharon el tercer gol de su equipo, el primero para celebrar frente a la banca rival y el segundo para ingresar al campo e ir a darle la mano cínicamente al capitán cruzazulino. Esto provocó la reacción Christian “El Chaco” Giménez, quien arremetió violentamente contra el seguidor de la monarquía. Después de esto –y con ayuda de la calentura del partido- se armó la “cámara húngara”, en la que Jesús Corona agredió con un cabezazo al preparador físico del Morelia.

Lo peor de todo no es la violencia dentro de la cancha, sino que esta se contagia a la gente de las tribunas, se encienden los ánimos, poniendo en peligro a las personas que asisten al estadio. Prueba de ello es que, durante los festejos después del partido, dos aficionados resultaron gravemente heridos; uno de ellos recibió una puñalada en el cuello, mientras que el otro fue herido de bala. Lamentable.

Después de la violencia en Morelia el día de ayer, la reacción de la Federación Mexicana de Fútbol fue muy tibia. La Comisión Disciplinaria decidió no vetar el Estadio Morelos, e incluso Decio de María, secretario General de la FMF, minimizó el hecho, señalando que la afición no debe pagar por lo que hizo una persona.

Por otra parte, los jugadores recibieron sanciones mínimas: 6 partidos para el “Chaco” y Corona, este último despidiéndose también de la Copa Oro con la Selección Nacional. En una situación parecida, Eric Cantona, ex jugador del Manchester United afrontó una sentencia mucho más severa, siendo suspendido 10 meses por su club, además de que no volvió a vestir la camiseta de su país. De la justicia michoacana mejor ni hablar. Octavio Pérez Muñoz, el inadaptado que ingresó a la cancha, siendo el catalizador de la trifulca, fue llevado a la cárcel para salir de ella pagando una fianza por la insultante cantidad de 30 pesos.

A lo largo de los años se ha intentado acabar con la violencia en estadios alrededor del mundo; países como Inglaterra han mostrado grandes avances al contener sus hooligans. El deporte debe ser un espectáculo para disfrutar en familia y, como aficionados del fútbol –me incluyo--, debemos entender que el resultado de un partido no tiene mayor trascendencia en nuestras vidas –aún menos en México, que hay nuevo campeón cada seis meses--. Me quedo con la frase del gran estratega italiano, Arrigo Sacchi, quien dice que “el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes”. Por otro lado, la violencia sí puede tener consecuencias permanentes.

Imagen: Mediotiempo