Ruta larga para los migrantes, prefieren seguridad

Ser migrante en nuestro país y buscar llegar a Estados Unidos es un riesgo para cualquiera, sobre todo si se sabe que las rutas más sencillas para alcanzar el sueño americano están plagadas de personas que se dedican al narcotráfico y que desean reclutar personas sin importar lo que cueste o que terminen asesinándolas por su negativa.

Como ejemplo podemos tomar el de cualquier persona centroamericana que deja a su familia y sus pocas o muchas pertenencias con tal de poder alcanzar un mejor sueldo, quizá un carro y regresar a casa ‘a vivir mejor’, pero no se piensa antes que para poder lograr todo esto hay que sufrir las condiciones del viaje por nuestro país y con nuestra gente.

Ser migrante y estar de paso aquí significa ser asaltado, golpeado, detenido por las policías municipales y estatales para ser amenazado y sobre todo implica ser blanco para los zetas que viven recorriendo los trenes de carga en busca de su mercancía: migrantes que están casi sin ninguna oportunidad más que la de un sueño.

Las casas de ayuda al migrante suelen ser benéficas para el que ha sido violentado en su camino, pero conforme se avanza hacia el norte, esos espacios de paz se van haciendo menos y la desconfianza se siente hasta en la propia sombra. Pero entonces recordamos ¿qué es más violento para los migrantes, la frontera sur o la frontera norte? Yo creo que ambos.

Por un lado la frontera sur de nuestro país no cuenta con vigilancia policiaca suficiente y la que hay está inmiscuida con las mafias, así que cualquier acción contra los migrantes puede ser bien organizada y hasta tiempo después nos enteramos en el resto del país; en el lado norte los policías forman parte del crimen organizado y al verlos uno tiene que tener bien claro que quizá no pueda salir librado… al contrario, se puede terminar el camino para alcanzar el sueño que se tiene.

Ahora sabemos que no sólo la policía colabora con el crimen organizado, también las autoridades encargadas de migración y que en teoría, deberían cuidar más de todas las personas que sólo buscan estar en tránsito por nuestro país. Es terrible pensar que además del crimen organizado, maras y policías ahora los migrantes también tienen que cuidarse de algunos elementos de la secretaría de migración porque además de deportarlos pueden tomar la decisión de entregarlos al crimen organizado y terminar con “un problema conocido” en el país.

Ahora muchos migrantes centroamericanos y mexicanos recorren su camino para cruzar la frontera por la ruta más larga: occidente. En su experiencia es la más segura y encuentran menos zetas queriéndolos bajar del tren, como en Tamaulipas; el problema es que por la ruta de Jalisco la policía es la que los extorsiona, acusa de robar la mercancía del tren o en el peor de los casos, los entregan a delincuentes que pueden vestir los uniformes oficiales de los militares.

La situación de las mujeres migrantes también es preocupante. Muchas de ellas son violadas por pandilleros locales, integrantes de maras o incluso por las autoridades. En otros casos son víctimas de la trata de persona y permanecen en el país en contra de su voluntad.

Lo cierto es que en nuestro país falta apoyo gubernamental para proteger, más que los derechos de un migrante, los derechos humanos. No es posible que las personas sigan muriendo sólo porque no son mexicanas y buscan alcanzar la frontera de otro país pero como otros años y con otras situaciones peores, podemos afirmar que este apoyo no llegará.

Imagen: @AlfaroGalan