IFE marca reglas en redes sociales para los candidatos de Estado de México

En muchos sentidos, los comicios de Estado de México funcionan como una prueba durísima para el sistema electoral mexicano. Considerado como el gran ensayo antes de las votaciones de 2012, no sólo funcionan como un punto de comparación para medir las diferentes fuerzas partidistas, sino también para establecer algunas reglas nuevas. Tal es el caso del uso de las redes sociales, un nuevo actor en la vida política nacional.

Internet ya había tenido un peso específico en la contienda electoral de 2006, sobre todo en la difusión de la campaña negra López Obrador es un peligro para México. Ahora, los tres candidatos se han lanzado con todo hacia la arena virtual, a la caza del voto joven mediante tweets y likes. Por desgracia, estas plataformas se han convertido en un campo de batalla más, con montones de irregularidades como compra de seguidores en Twitter, cuentas falsas para insultar al contrincante, entre otras triquiñuelas.

Para evitar estos golpes bajos, el Instituto Federal Electoral ha salido como el réferi de la contienda digital. Leonardo Valdés, consejero presidente del organismo, ha determinado que los candidatos a la gubernatura de Estado de México podrán enviar la cantidad de mensajes que quieran, siempre y cuando no sean ataques, calumnias o insultos contra terceros. El IFE considera que las redes sociales son un espacio que promueve el debate y la participación ciudadana.

Por desgracia, la práctica está muy alejada de estas buenas intenciones. De entrada, el IFE ha dejando en claro que no actuará de oficio, sino que intervendrá hasta que exista una denuncia ante el organismo electores. Entonces, ¿qué pasa con ejemplos como los acarreados de Eruviel Ávila denunciados en Twitter? ¿No se investigará aunque se haya difundido la imagen que demuestra una irregularidad evidente?

Lamentablemente, me temo que IFE se verá ampliamente superado por las redes sociales. No se cuenta ni con una legislación ni un marco normativo para regular. En la práctica, muchos políticos contratan administradores de cuentas que crean perfiles falsos para bombardear al contrincante. En otras, se le ofrece dinero a un usuario para promover a un candidato o cargar contra sus rivales. ¿Hay manera de regular esto? Son situaciones en el limbo, pues el candidato no usa su cuenta oficial para emitir el ataque, pero sí hay dinero de su campaña detrás. Sin estas situaciones contempladas, la recomendación del IFE queda en las palabras y nada más.

Imagen: Tecnotica