Cabo Plumbo: riquezas naturales y humanas en peligro

El parque nacional Cabo Plumbo, ubicado al noreste de la ciudad San José del Cabo, en Baja California Sur, es una de las reservas ecológicas más importantes en su tipo. En ella se resguarda a uno de los tres únicos arrecifes vivos en toda norteamérica; uno cuya edad aproximada es de 25 mil años. Decretada como Área Protegida desde el 6 de junio de 1995 por el gobierno mexicano, este parque nacional ha cosechado enormes frutos en su tarea de protección a la biodiversidad. Pero también en el fomento de riqueza material y social para sus habitantes.

A diferencia de otras regiones del urbe, los habitantes de esta zona decidieron por sí mismos entrarle a la protección del medio ambiente. Su medio ambiente. A pesar de no rebasar la centena de habitantes dispersos a lo largo de este parque, decidieron abandonar su trabajo como pueblo pesquero y comenzaron a enfocar sus esfuerzos hacia el turismo. Pero eso sí, sin dejar de lado el cuidado de la fauna y flora. Autonombrados guardianes de este lugar, se han encargado de mantener la armonía entre el turismo y la ecología, ámbitos que no necesariamente están peleados.

Sin embargo, desde 2008, un complejo hotelero ha estado haciendo esfuerzos por penetrar en la zona y romper no sólo el equilibrio natural, sino social. Y lo que es peor: hacerlo de forma "legal", o al menos respaldado por las autoridades en cuestión, a quienes poco les importan los avances que se han logrado en recuperación de especies marina trabajando de esta manera.

Según el último artículo académico del biólogo marino Octavio Aburto-Oropeza en Cabo Pulmo la fauna marina, otrora afectada por la sobrexplotación pesquera, se ha cuadriplicado en el periodo comprendido entre 1999 y 2009. Es decir, durante diez años, la población de peces y otras especies ha engrosado de manera generosa gracias a la forma en cómo se están relacionando los habitantes --y turistas-- con el medio ambiente. Al evitar la urbanización de la zona se ha incidido de manera positiva en el medio, logrando incluso que otras especies no contempladas, como los tiburones, hayan aumentado su número en un 463 por ciento.

Fenómenos como el antes citado están llamando la atención de todo el mundo. ¿Por qué? Porque incluso los biólogos marinos que llevan años trabajando en éste y otros proyectos similares no habían presenciado una recuperación tan alentadora. Una recuperación que abre un mar de incógnitas, pues en palabras del autor de este texto académico, no sabe si regresará a ser lo que era antes de verse afectada por la mano humana o si se convertirá en otra cosa. Todo un fenómeno digno de estudio que podría decirnos aún más cosas acerca de cómo funciona la vida sobre la tierra (y debajo del mar).

El proyecto de construir un complejo hotelero en la zona persiste. Y la pregunta que creo debemos hacernos es la misma que nos formulamos en otros casos donde la investigación científica está antes que los intereses económicos --como el caso del predio de las Ajaracas, en el DF--, ¿Vale perdernos la oportunidad de investigar por hacer un negocio que se podría hacer en otra parte? Yo creo que no.

Imagen:Cabo Pulmo vivo