Un hotel de lujo en Cancún le niega el servicio de boda a una pareja gay

"Estimado [xxxx], gracias por su interés en La Amada Hotel. Ya que somos un resort familiar, desafortunadamente no podemos apoyar o realizar una boda gay. Entendemos que quieren una ceremonia íntima, pero no podemos proceder"

Con este lacónico correo, los empleados del hotel La Amada respondieron a una pareja homosexual de Estados Unidos. Después de contraer matrimonio legal en Nueva York, los tórtolos estaban buscando un lugar paradisiaco para tener una boda privada y pensaron este hotel de lujo en Cancún. Por desgracia, dicho establecimiento no fue tan open-mind como creían, rechazándolos como clientes por su orientación sexual. Lo peor es que los encargados de La Amada argumentaron que no podían atenderles porque se trata de un "resort familiar", por lo que celebrar --o siquiera, apoyar-- un matrimonio homosexual va en contra de la moral, la ética y las buenas costumbres del lugar.

La noticia ha desencadenado la reacción en varios blogs en Estados Unidos, incluido al conocido Pérez Hilton. También han emprendido una campaña para contactar al hotel y hacerles llegar sus quejas al respecto. Yo he buscado alguna reacción en medios mexicanos y hasta ahora, no me he encontrado con información o reclamos.

Me parece totalmente reprobable que un hotel niegue el servicio a estas personas únicamente por ser homosexuales. Es un caso similar a la discriminación que vivimos día a día en otros espacios cotidianos, como la que se da por apariencia en bares y antros o por género en algunos sitios bajo la excusa de la tradición. La homofobia debe erradicarse desde estas pequeñas situaciones.

Incluso lo podemos ver desde una perspectiva pragmática: México ha sabido potenciar el turismo gay-friendly, con una derrama económica de cuatro mil millones de pesos en la Ciudad de México. Es una pena que incidentes como éste manchen la imagen de nuestro país como un destino abierto y tolerante. Sinceramente, creo que es mejor que las autoridades se concentren en combatir esta discriminación en lugar de ponerse a dar marometas presidenciales en la TV para atraer a los viajeros.