La Biblioteca José Vasconcelos en vías de ser digitalizada

La digitalización de bibliotecas, archivos y acervos hemerográficos se ha convertido en una de las principales preocupaciones de secretarías, ministerios y departamentos de cultura alrededor del mundo. La razón es simple. El formato digital, además de permitir un mayor acceso a los contenidos, se ha mostrado sumamente útil en la preservación de documentos históricos. En nuestro país, desde noviembre de 2008, la Ley General de Bibliotecas contempla la inclusión y gestión del acervo digital de los distintos inmuebles, buscando garantizar el destino de fondos para su creación, mantenimiento y accesibilidad desde cualquier biblioteca pública del país.

La Biblioteca de México José Vasconcelos es una de la que más esfuerzos ha realizado en esta materia. Auspiciado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), el proyecto de digitalización de sus acervos avanza a paso veloz. Al momento se calcula que más de 25 mil volúmenes han sido digitalizados en los siete meses que lleva operando el proyecto. Su personal, compuesto por 50 especialistas, trabaja las 24 horas repartido en tres turnos, utilizando escaners que son capaces de capturar hasta mil 800 páginas en una hora. Claro, siempre y cuando se trate de ejemplares en óptimas condiciones. Los libros que presentan daños --sean por el mal uso o debido a su antiguedad--, tardan un poco más de tiempo, porque el trabajo se realiza a mano.


Los libros y documentos que se encuentran en buenas condiciones son colocados en escaners especializados como los que se muestra en la fotografía de la derecha. Los materiales son dispuestos en la base, abiertos en un ángulo de 120° y bajo una iluminación uniforme. Dos brazos mecánicos pasan las hojas del libro después de que dos cámaras --colocadas en la parte superior-- escanean el documento. A través de un monitor, los especialistas supervisan que la imagen obtenida cumpla con las condiciones necesarias de resolución y legibilidad. Cada libro, dependiendo de su tamaño y calidad de impresión, requiere de que la máquina sea calibrada, buscando tener la mejor resolución posible. En el caso de materiales "delicados", el proceso sólo difiere en que es uno de los encargados quien se encarga de cambiar de páginas, llegando a tener una velocidad de 300 a 700 páginas escaneadas por hora.


Todas estas operaciones se realizan en una sala del recinto de la Ciudadela que está dedicado exclusivamente para el proceso de digitalización. En el mismo se encuentran los encargados de la siguiente fase, que consiste en el detallado de las cajas de texto y las imágenes. Es decir, de la selección y división de los materiales presentes en cada hoja. Esto debido a que no se busca conservar sólo una "fotografía" de las páginas del libro, sino un documento de texto que pueda ser más localizable cuando se realiza una búsqueda específica. Por ello, durante el escaneado, se le toman dos fotografías a los materiales; una que servirá de respaldo en formato TIFF y otra en baja resolución que estará destinada a formar archivos de consulta en formato PDF. Una vez terminado este proceso, se continúa con la integración de los paratextos, como notas al pie, dedicatorias, etcétera. Es decir, todos los textos ajenos al escrito que conforman el volumen.


Una vez terminado este paso, se procede a convertirlo a los distintos soportes electrónicos que tendrán los archivos. El software que es utilizado para la elaboración de estos libros digitales fue desarrollado en su totalidad por la Universidad Autónoma del Estado de México, quien también participará en su difusión y resguardo. Se espera que en menos de un año se concluya la digitalización de todos los acervos más importantes la biblioteca. Al momento, se le ha asignado un presupuesto de 20 millones de pesos, esperando que una vez terminado el proceso se puedan poner al servicio de las distintas instituciones alrededor del país, beneficiando especialmente a los estudiantes de educación media y superior. Se planea que estos materiales estén disponibles tanto a través de internet como en discos compactos que podrán pedirse "en préstamos" a las bibliotecas.

Imágenes:Telegrama Cultural | La Jornada