¿Para qué sirve la tipificación del feminicidio?

Hay quienes confunden la gimnasia con la magnesia cuando afirman que la tipificación del feminicidio es un "privilegio" (?) concedido injustamente a las mujeres. Llegando, incluso, a compararlo con otras medidas --ciertamente, también polémicas-- para salvaguardar la integridad de este sector, como la autorización de los taxis rosas o la destinación de vagones o asientos exclusivos para ellas cuando viajan abordo de los distintos servicios de transporte público. Noticias como la reciente tipificación de este delito en los códigos penales de los estados de Veracruz y Colima podrían llegar a incomodar a quienes ven en estos delitos un "afán separatista" o supuestos planes de dominio mundial à la Pinky y Cerebro por parte de las temibles "feminazis".

¿Qué es un feminicidio? Ciertamente, es algo distinto a un --llamémoslo "simple"-- homicidio perpetrado contra una mujer. En la mayoría de las legislaciones, es posible encontrar la fórmula jurídica de "por motivos de género" cuando se refiere a la causa del asesinato. Esto significa que a la víctima se le asesina por el simple hecho de ser mujer. No para robarle el celular, cobrar una herencia o por accidente. En la mayoría de las legislaciones, para un crimen pueda ser considerado feminicidio debe reunir ciertos elementos, como::

  • Que exista o haya existido entre el agresor y la víctima una relación de parentesco por consanguinidad o afinidad, matrimonio, concubinato, noviazgo o cualquier otra relación de hecho o amistad. Incluyendo las relaciones laborales, escolares o cualquier otra que implique confianza, subordinación o superioridad entre el sujeto activo y el pasivo.
  • Que la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo.
  • Que a la víctima se le hayan infligido lesiones infamantes, degradantes o mutilaciones previamente a la privación de la vida, o se realicen marcas infamantes o degradantes sobre el cadáver, o este sea mutilado.
  • Cuando hayan existido amenazas, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima, el cuerpo de esta sea expuesto o arrojado en un lugar público y haya sido incomunicada.

Como puede observarse en esta lista, hay varios puntos que implican saña, es decir, inflingir dolor innecesario para quitarle la vida a la víctima; así como muestras simbólicas de degradación, como el mutilamiento del cuerpo después de la muerte o actos de abuso sexual. Mismo caso en los crímenes de odio o por homofobia, donde la razón para que la persona --mujer u hombre-- es su orientación sexual. Además, aunque ello no viene especificado, el feminicidio también es una pena que puede ser impuesta a quien cometa este delito contra niñas. De hecho, el primer caso de un criminal procesado por feminicidio en el DF fue el de un hombre que violó y asesinó a su hijastra "porque se mordía las uñas".

La tipificación de este delito consiste en señalarlo como un crimen distinto al resto. Es decir, del homicidio (un crimen muy general) separar al feminicidio o a los crímenes de odio como asesinatos muy específicos, debido a creencias culturales como "la mujer es propiedad de su padre, su hermano o esposo", "la mujer es menos valiosa que el hombre", "la mujer que usa minifaldas provoca a su violador", etcétera. Al señalar estos crímenes de esta manera, se les pueda conceder penas de cárcel más largas a estos criminales, así como emprender acciones preventivas, como los son las campañas para prevenir la violencia intrafamiliar, o la homofobia. Buscando así reducir la incidencia de estos crímenes.

¿Son estas medidas LA solución? Lamentablemente, no toda. De que son útiles, lo son. Prueba de ellos es que en este momento estemos hablando del tema, al igual que en otros medios de comunicación es abordado. Sin embargo, como menciona la académica Margarita Bejarano Zavala a propósito de la legislación sobre feminicidio en Estado de México:

El OCNF [Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio] ha denunciado que esta clasificación [los elementos enumerados párrafos arriba] se basa en elementos que no se podrán acreditar o que se dejarán a la interpretación del Ministerio Público o los operadores de justicia, abriendo nuevamente la puerta a la impunidad, ya que están cargados de estereotipos y criterios de discriminación que cuestiona la vida personal de la víctima y que son difíciles de probar sin el testimonio de la misma.

Un avance, sí. Pero aún a medias, donde gran parte del trabajo se debe realizar al interior de la sociedad civil, que es más que tú, yo o el vecino. Sino décadas, lustros y siglos de una historia de injusticia y explotación hacia las mujeres y otros colectivos.

Imagen: Medio Ambiente Simbólico