Más calles peatonales para el Centro Histórico del DF

¿A quién no le fascina caminar por el Centro Histórico de la Ciudad de México temprano por la mañana? Y digo temprano por la mañana porque por ahí del medio día todo se atesta de vendedores ambulantes, estatuas vivientes, voceadores y miles de turistas con cámara en mano que hace casi imposible el tránsito fluido de personas. El centro de la ciudad es prácticamente un museo en sí mismo y como tal, sus pobladores y visitantes deberían poder admirarlo con tranquilidad, sin preocuparse por ser atropellados o por entorpecer y frenético trote del trajeado que viene atrás. Anteriormente, las calles Regina y Madero pasaron a formar parte de las zonas peatonales del centro histórico del DF, pero el flujo de personas sigue siendo demasiado alto como para desahogarse con sólo estas dos vialidades.

Como parte de los esfuerzos del Gobierno del Distrito Federal por rescatar espacios públicos, fomentar la cultura peatonal, restaurar edificios y, en general, por embellecer el Centro Histórico del Distrito Federal, se destinarán cinco mil 600 millones de pesos en un mediano plazo a un plan integral de dignificación en la zona.

Las autoridades capitalinas parecen empeñadas por mostrar a la población joven del Distrito Federal que el Centro Histórico es también una buena opción pues el Plan Integral de Manejo del Centro Histórico de la Ciudad de México 2011-2016 compromete a autoridades futuras a completar labores de rehabilitación arquitectónica en el centro. Este plan tiene como objetivo rehabilitar al menos cinco plazas públicas de esta zona (Alameda Central, la plaza de la Solidaridad, las Vizcaínas, Tlaxcoaque, Seminario, Alfonso García Bravo y La Merced) y convertir diez calles más en exclusivas para el tránsito peatonal.

Las calles en cuestión son 5 de Mayo, Palma, Tacuba, República de Brasil y de Guatemala, Monte de Piedad, Moneda, Academia, Santísima, San Jerónimo y el propio circuito del Zócalo y su adecuación costará la módica cantidad de 260 millones de pesos e implicará 80 mil metros cuadrados intervenidos. Estos proyectos se unen a los ya existentes de identificación de edificios en riesgo, de promoción de viviendas recién renovadas en el centro, y al de la extensión de la red Ecobici para darle una cara completamente nueva al centro histórico.

Pero ahora volteemos hacia los automovilistas, diez calles peatonales más son diez calles menos que permitirán la circulación de los vehículos motorizados, ¿no podría resultar este avance para los peatones en un retroceso en términos de tráfico vehicular?

No me lo tomen a mal, apoyo por completo el reinado del terror de las bicicletas y de los peatones (siendo yo misma peatona), pero los cambios no ocurrirán de la noche a la mañana, la gente no dejará sus coches en casa nada más porque cada vez hay más cicloestaciones y calles peatonales, al menos no en una ciudad tan grande como esta. Un plan integral de renovación vial y recuperación de espacios públicos que no incluya alternativas realistas para los automovilistas no funcionará.

Al igual que en Polanco (otra zona con un alto índice de población flotante), podría explorarse la idea de construir mega estacionamiento en la periferia y proveer de un sistema barato de transporte interno para los automovilistas. Es cierto, debemos ser respetuosos con el medio ambiente y promover aquellas formas de transporte que contaminen menos, pero también se debe ser congruente con la realidad de una ciudad en la que las distancias son demasiado grandes y no todos pueden dejar de usar automóviles.

Imagen: CNN