¿Por qué es importante la alfabetización en nuestro país?

Desde su creación, la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha tenido entre sus metas a largo plazo la erradicación del analfabetismo en nuestro país. Considerada, incluso, como el "apostolado de la educación" por José Vasconcelos --el primer secretario de esta dependencia--, los esfuerzos realizados en este rubro han sido enormes, y sin embargo, insuficientes. Quizá la labor más destacada sea la del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), que a pesar de los recortes presupuestales, las corruptelas al interior de la SEP y el Sindicato Magisterial, ha logrado llevar avante esta importante misión. No en balde uno de sus proyectos de educación bilingue será reconocido por la UNESCO.

La alfabetización cobró especial importancia alrededor del mundo a finales del siglo XIX, debido a los cambios políticos y económicos del orbe, que impactaron profundamente las estructuras sociales. En nuestro país, una vez terminada la Revolución, la consolidación de la educación pública --y en especial el combate al analfabetismo-- fueron consideradas tareas fundamentales para la reconstrucción de una nación polarizada, diezmada por la guerra y endeudada hasta el cuello. José Vasconcelos, artífice de nuestro (venido a menos) sistema educativo, vislumbró de manera clara que saber leer y escribir eran los primeros pasos para que la ciudadanía accediera a un mejor nivel de vida; especialmente al interior de la república, tradicionalmente descuidada por el sistema centralizado que seguimos ostentando.

No sorprende por ello que las regiones que presentan un mayor índice de analfabetismo --tanto en el mundo como en nuestro país-- sean las más pobres y donde se cometen el mayor número de injusticias. Según los estudios de Judith Kalman, investigadora del Cinvestav, el 7.6 por ciento de la población mexicana es analfabeta. El 18 por ciento de estas personas habita en los Estados más asolados por la disparidad y la pobreza, como los son Chiapas, Oaxaca y Guerro; mientras que sólo el 4.5 por ciento habitan en Estados con mejores condiciones económicas, como Jalisco y Nuevo León. Incluso se calcula que en el Distrito Federal, el 97 por ciento de la población está alfabetizada.

Ahora, aunque la labor de alfabetización ha sido uno de los pocos logros generales en materia educativa, la tarea está hecha a medias. A pesar de que la mayoría de los habitantes del país podemos leer y escribir, ello no significa que lo hagamos en condiciones óptimas. Las distintas aplicaciones de las pruebas Enlace y otros instrumentos han demostrado que nuestros niños tienen sendas dificultades para entender lo que leen. Es decir, pueden descifrar el código escrito, pero no pueden darle sentido al texto. Y quizá ésta sea una de las razones más importantes de por qué los mexicanos leemos tan poco: poco lo que leemos, menos lo que entendemos. Tal y como la misma Judith Kalman --premio Internacional a la Investigación sobre Cultura Escrita de la UNESCO 2002-- señala:

Leer y escribir son opciones culturales que ofrecen oportunidades para participar en la vida contemporánea al permitir el acceso al conocimiento, alimentar las posibilidades de reflexión sobre el mundo y dar voz a nuestras ideas y opiniones a la vez de difundirlas.

La tan ansiada "cultura de la legalidad" se sustenta, en primera instancia, en una cultura de la palabra escrita, la cual pueda permitirnos acceder a la esfera del conocimiento. Mientras este paso no logre darse, las telenovelas seguirán siendo "valiosos recursos pedagógicos", tal y como el actual secretario de Educación --y suspirante balnquiazul por la presidencia--, Alanso Lujambio, decretó hace unos meses durante la entrega de un reconocimiento al INEA.

Imagen: TeKLEEando