Comunidad gay de San Elredo se separa de la Diócesis de Saltillo

Uno de los movimientos más interesantes, originado en el seno mismo de la jerarquía católica --o al menos, en uno de sus alas más progresistas-- ha llegado a su fin. La semana pasada, Noé Ruiz, presidente de la asociación lésbico-gay San Elredo anunció su rompimiento definitivo con la Diócesis de Saltillo, conducida por el obispo Raúl Vera. Este quiebre parecía insalvable después de que el Vaticano mandara llamar al líder espiritual para rendir cuentas acerca de sus declaraciones en torno a la postura que la Iglesia católica debería sostener hacia la diversidad sexual.

Noé Ruiz presidente de la ahora asociación civil San Elredo anunció de la siguiente manera su deslinde con la Diócesis de Saltillo:

Nosotros queremos pelear nuestros derechos civiles y El Vaticano no nos permite eso, se ha pronunciado en contra cuando nosotros lo único que queremos son derechos por iguales y no discriminación; aspiramos a realizarnos como personas al alcanzar derechos como el contrato matrimonial, del que deseamos reconocimiento legal, la adopción, seguridad social, entre otros.

Aunque la separación de la ahora Asociación Civil de la Jerarquía católica parece estar marcada por la visita del obispo Raúl Vera al Vaticano, donde tuvo que exponer ante diferentes órganos del purpurado su proyecto de pastoral, el cual incluía atender y defender no sólo las necesidades de la población LGBTTTI, sino también de los más necesitados, como migrantes, mujeres o niños de la calle. Recordemos que el titular de la Diócesis de Saltillo ha sido, junto a otros ministros católicos, luchadores sociales que se han opuesto a la barbarie desatada tras la declaración de guerra a los cárteles del narcotráfico.

Este deslinde entre la Diócesis y San Elredo nos deja con un mal sabor de boca. No sólo porque parece confirmar la cerrazón de mente que presentan los jerarcas que tienen nulo contacto con su grey, sino por la reticencia que presenta el aparato religioso para abandonar líneas de pensamiento que parecen ubicarse de lleno en la teocracia del medievo, donde, parafraseando --y torciendo un poco-- al cardenal Norberto Rivera, estaban más sentado a la derecha del césar que del Padre.

El mal sabor de boca que deja la noticia también proviene del contexto en que se da este deslinde, que parece obedecer más a un conflicto personal entre Raúl Vera y Noé Ruiz que a verdaderos motivos ideológicos o de estrategia para consecución de metas. El obispo de Saltillo ha afirmado que la comunidad de San Elredo es un proyecto de la Diócesis, y que no le pertenece a ningún particular. De ahí que haya desconocido a Noé Ruiz como líder de esta comunidad y afirmado que su pastoral seguirá apoyando a la comunidad LGBTTTI.

Tanto la Diócesis como San Elredo ha declarado que continuarán sus labores en pro de la diversidad sexual, sólo que por vías diferentes. Queda para reflexionar si San Elredo en su primer faceta de agrupación religiosa será tan sólo una anécdota más en la turbulenta historia de la religión católica o sí fincará un modelo de pastoral alternativa, que se replique en otras Diócesis del país. Para nadie es un secreto que hay diversas corrientes encontradas al interior de la Iglesia católica, apostólica y romana; y que muchas de ellas realizan un trabajo clandestino en pro de las grupos vulnerables. Sin embargo, ¿llegará el momento en que realicen sus labores fuera de las catacumbas?

Imagen:La Información