Estela de luz, el monumento que la corrupción no dejó ser

La cuenta regresiva ha iniciado. La constructora iii Servicios tiene 26 días para entregar la Estela de Luz tal y como se había comprometido hace unos meses. Sin embargo, el resultado que entregarán, aún en el mejor de los escenarios posibles, distará mucho de lo que su creador, el arquitecto César Pérez Becerril, había trazado para conmemorar el Bicentenario de nuestra Independencia. Un monumento que, desde un principio, tenía como meta, si bien no competir, al menos estar a la altura del Ángel de la Independencia, el monumento con el que se conmemoró su primer centenario. ¿La Estala de Luz podrá llegarle a los talones a su predecesor? Eso nunca lo sabremos. ¿Por qué? Fácil, porque el monumento que será entregado, son sólo retazos de lo que pudo ser de no haberse topado, cara a cara, con la corrupción que impera en nuestro país.

A continuación enlisto algunos de los elementos que no estarán presentes en la Estela de Luz, y sin los cuales, lamentablemente, el monumento pierde todo sentido.

  • Colocación arbitraria del cuarzo. Uno de los escándalos más sonados en torno a la construcción de este monumento --además de la malversación de fondos, claro-- fue la compra de cuarzo brasileño para revestir la estructura metálica. El propio César Pérez Becerril declaró, en julio de este año, que el material adquirido no cumplía con los estándares mínimos de calidad. "El que nosotros especificamos es de cuarzo de primera, (el que está llegando) por la gente que lo vio, no es ni de quinta ni de sexta'. Aunado a esta irregularidad presupuestaria --pues se sospecha que el costo del cuarzo esté "inflado"--, su colocación en forma arbitraria vendrá a desmerecer aún más la ya mutilida Estela de Luz.

Se está colocando el cuarzo de manera arbitraria, mi equipo trabajó meses teniendo registro fotográfico de cada placa de cuarzo para elaborar un mapeo de las caras de la Estela que asemeja una gran ceiba que nace del centro de la tierra, cuyo tronco y ramas sostiene el cielo y cuyas raíces penetran en el inframundo: densidad de vetas en el centro y la base, depurándose conforme se eleva.

  • Instalaciones eléctricas colocadas "por fuera" del monumento. Cuando el titular de la SEP, Alonso Lujambio, retomó este proyecto, se quejó de todos los inconvenientes que su construcción estaba levantando a cada momento. Entre ellos, las soluciones prácticas a elementos estéticos, tales como las instalaciones eléctricas, de automatización y los pararrayos. Sin embargo, César Pérez Becerril afirma que en los 560 planos donde se proyecta este monumento, cada una de estas necesidades prácticas estaba resuelta de tal forma que quedaran ocultas a la vista. El siguiente elemento que no tendrá este monumento es, precisamente, esta discreción que toda obra arquitectónica requiere:

"Estas instalaciones se están poniendo por fuera. No me imagino un Monumento tan simbólico como lo es el Ángel, que conmemora los 100 años de nuestra Independencia, llevando los cables e instalaciones por fuera".

  • Eliminación del muro de obsidiana. En aras de minimizar los gastos --ya en la marcha-- un muro y detalles de obsidiana han sido eliminados del proyecto. Ambos elementos arquitectónicos eran de suma importancia para el sentido original del monumento, pues remitían a nuestro pasado y presente indígena, conmemorando la diversidad que nos da forma.

"Se eliminó el concepto de la obsidiana tanto en el espacio conmemorativo y en el muro del mismo material que tendría grabado un mensaje en las 62 lenguas vivas que actualmente existen en México".

  • Sin plaza Bicentenario. La Plaza Bicentenario era uno de los atractivos principales de la Estela de Luz, sin la cual --citando a Alonso Lujambio-- será tan sólo "un palillo de luz". Contemplada como un foro que uniera al mismo tiempo al Paseo de la Reforma con el bosque de Chapultepec, se perfilaba como uno de las grandes aportaciones de este espacio a la geografía urbana, facilitando la movilidad de un punto a otoro. Sin emabrgo, tras su supresión, en vez de cambiarle el rostro a la zona, sólo hará que tenga un gran barro entre la Torre Mayor, Chapultepec y el Paseo de la Reforma.

  • Una rampa innecesaria. Según el mismo Secretario de Educación Pública, la Estela de Luz no contaba con una rampa de acceso para discapacitados. ¿Sorprenderá decir que el acceso para personas con capacidades diferentes también estaba previsto? No eran rampas, sino elevadores que conducirían desde el nivel de piso --es decir, del nivel de la banqueta-- a los sótanos que fungirían como galerías y centros de reunión para eventos académicos. En su lugar

Se construye "una rampa innecesariamente, ya que el proyecto original contempla dos elevadores para discapacitados que los conducen a los dos sótanos, es insensible e incongruente pensar que tendrán que recorrer 150 metros de rampa. En consecuencia, se redujo la escalinata que funcionaba como foro público.

  • "Un proyecto inviable, que no estaba maduro". Finalmente, la más dolorosa de todas las aseveraciones de César Pérez Becerril: El monumento pudo hacer estado listo para el Bicentenario de no haberse topado con las corruptelas que mediaron primero, con Gutsa, y posteriomente con iii Servicios; amabas encargadas de levantar este monumento. Tal y como el arquitecto declaró al comparecer, los atrasos y aumento de presupuesto se derivaron de la malversación de fondos. Los contratistas y proveedores tenían todo listo para armar el proyecto para el bicentenario, sin embargo, a ninguno se le pagó a tiempo, por lo que el proyecto se fue retrasando hasta que ahora, un año después, seguimos dudando de si podremos ver o no, terminado todo lo que un monumento pudo ser, pero que la corrupción no dejó.