Profecía maya, «El fin del mundo» es buen negocio

La famosa profecía maya del fin del mundo está atrayendo turistas a la región en la que floreció la cultura prehispánica. La Secretaría de Turismo (Sectur) calcula que Mundo Maya, proyecto turístico desarrollado para promover sus sitios arqueológicos y cultura, llevará a la península en los próximos dos años a 55 millones de visitantes. Seguro habrá extranjeros y nacionales que querrán estar en primera fila para el fin del mundo. Si no se acaba, al menos tendrán unas vacaciones memorables.

Chiapas, conocido también por tener zonas arqueológicas mayas, no se quedó atrás, echó a andar un reloj que cuenta los minutos para la llegada del fin del mundo --con sus respectivos documentales, programas especiales y hasta película--. El programa turístico también contempla los estados de Campeche y Tabasco, además de Quintana Roo y Yucatán.

Los cruceros están haciendo lo suyo con la promoción Profecías Mayas 2012, se prevén el arribo de 160 barcos a Puerto Progreso, el cupo de cada barco es de 500 personas --sin contar tripulación--, ya se imaginarán la derrama económica que se espera sólo por esta vía.

Entre los estados beneficiados, es, quizá, Campeche el más agresivo --después de todo los turistas prefieren ir a las blancas playas de Yucatán que a los derrames petroleros campechanos--, su plan es "bombardear" al mundo con el tema de la profecía --seguro caerán todos los turistas que no encuentren cupo en los demás estados--.

Se espera que con estos esfuerzos, México pase del décimo destino con más visitas al quinto escaño, como tanto lo ha dicho la actual administración. Porque si no se acaba el mundo, su gestión sí y nada mejor que cerrar con broche de oro, gracias a la profecía maya --que tan desmentida ha sido por especialistas-.

Sería interesante que este fenómeno mundial se utilice no sólo para allegarse de centavos --que tanta falta hacen--, sino que también se aproveche el interés en la cultura maya para difundir su historia, aportaciones --esas que no se conocen porque no son fatalistas--, literatura, arquitectura, música, en fin, que se explote correctamente su riqueza en todos los sentidos.

El próximo año debería ser EL año de México, sólo por la exposición que este fenómeno implica. Por desgracia, también hay elecciones que no pintan para ser un ejemplo de civilidad, y ¿a quién engañamos? El turismo "morboso" no creo que esté interesado en leer el Chilam Balam o en los estilos arquitectónicos regionales.

Nadie sabe exactamente qué pasará el 21 de diciembre de 2012, yo sólo espero que haya operativos de seguridad acordes con la afluencia turística y que a ninguna secta extremista o fanáticos de conspiración les de por convertir un momento memorable por la expectativa en un espectáculo necrófilo.

Imagen: El mundo inadvertido