Empresa canadiense inicia perforaciones en Wirikuta, lugar sagrado del pueblo Wixárika.

Imagínense que descubren una mina de cobre debajo de la Basílica de Guadalupe y el cerro del Tepeyac, y el Presidente Felipe Calderón determina que estos lugares sagrados para la mayoría de los mexicanos sean demolidos para extraer el cobre. Todo con el pretexto de que este material podría traer el tan ansiado progreso económico al país. A esto súmenle que el Gobierno Federal les da las concesiones a una empresa canadiense para que se encargue de la extracción del material (con lo que dicha empresa se quedaría con parte de los beneficios económicos) y en estas minas, a los empleados se les explotaría laboralmente y se les pagarían unos sueldos ínfimos; ah, y en caso de que algunos de estos queden atrapados dentro de la mina, como tradicionalmente sucede (véase Pasta de Conchos) ni la empresa ni el gobierno se harán responsables ni se molestarán en rescatar a estos mineros. ¿Daría mucho coraje, no?. Pues algo así está sucediendo en nuestro país.

Resulta que una empresa canadiense ha iniciado perforaciones en Wirikuta, lugar sagrado del pueblo Wixárika. Todo esto a pesar de que Felipe Calderón se había comprometido a respetar los lugares sagrados de estas comunidades indígenas, lugares que son patrimonio por parte de la UNESCO. Parece que los intereses "rebasaron" a Felipe Calderón y el Presidente permitió que las mineras canadienses destruyeran el lugar sagrado de los Wixárika. Este lugar cerca de Real de Catorce, en San Luis Potosí, es un lugar sagrado debido a que según sus tradiciones, tiene origen el universo. Y a muchos les parecerá absurdo, porque es una creencia indígena; pero igual yo podría pensar que también es absurdo que el hijo de un carpintero es el mesías que bajó de los cielos para rescatar a la humanidad, o que a un indígena llamado Juan Diego se le apareció la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac.

Me da una profunda lástima como nuestro gobierno desecha nuestras tradiciones y raíces culturales para satisfacer los intereses de unos cuantos empresarios en pro del progreso económico del país. Esto nos habla también de la hipocresía del Presidente quien alguna vez se había comprometido a defender estos lugares sagrados, e incluso apareció en televisión vestido con los atuendos tradicionales de estas comunidades. La verdad me da un profundo coraje, y más el cinismo del Presidente de la República.

Les pregunto a los panistas, que se dicen conservadores y mochos de hueso colorado ¿qué sentirían si Italia decidiera destruír el Vaticano porque encontró yacimientos de petroleo debajo de ese lugar?, ¿o qué sentirían si destruyeran Belén, donde se supone, nació Jesucristo, para crear un cluster tecnológico?. Que pena, me da coraje, porque a diferencia de otros países que buscan preservar lo que les queda de cultura, nosotros hacemos lo contrario, destruírla.

Imagen: Salvemos Wirikuta