[Actualizado] Isabel Miranda para Gobierno del DF… y por parte del PAN

Actualización 12 de enero, 11:15 hrs: Es oficial, Isabel Miranda de Wallace es la candidata del PAN al Gobierno de la Ciudad de México. Miranda expresó que, aunque en el pasado se opuso tajantemente a ser abanderada de cualquier partido, "es tiempo de que los ciudadanos se hagan cargo de las instituciones, ya que en su propia experiencia, el compromiso da resultado."

Actualización 12 de enero, 08:15 hrs: Aunque Isabel Miranda no ha sido localizada para dar declaraciones respecto a su nombramiento, el PAN declara que hoy por la tarde en la sede del partido en el Distrito Federal. De acuerdo a funcionarios panistas, los perfiles de Alejandro Martí y María Elena Morera también fueron considerados. (Ximena Vega)

Uno de los primeros integrantes del Partido Acción Nacional (PAN) en apoyar abiertamente las candidaturas ciudadanas, incluso antes de que fueran aprobadas por el Congreso, fue el mismísimo Presidente Calderón (uh, que hipster). Él, claro, hacía referencia a las elecciones presidenciales mientras declaraba que “no tenía favorito” para esta carrera.

Mucho ha cambiado desde diciembre de 2010: los diputados aprobaron las candidaturas ciudadanas dentro de la reforma política, se definieron los precandidatos panistas a la Presidencia de la República, e Isabel Miranda de Wallace ganó el Premio Nacional de Derechos Humanos. Y, ¿qué tiene qué ver todo lo anterior?

Tras las declaraciones de Calderón hace más de un año, se empezó a considerar apoyar una candidatura externa, pues no se sabía si las candidaturas ciudadanas serían aprobadas por el Congreso. Esto significa, que los altos dirigentes del PAN coquetearon con la idea de invitar a un prominente miembro de la sociedad civil a postularse a algún cargo público a través del partido. A un año de las declaraciones de Calderón, los precandidatos a la presidencia han sido definidos… y es evidente que nuestro Presidente ya tiene a un favorito. Sin embargo, 2012 no sólo marcará el cambio en la Presidencia de la República, sino una tremenda renovación en el Congreso, y en los gobiernos de los estados y municipios. Una de las entidades que cambiará de dirigente, y probablemente tendrá las segundas elecciones más relevantes de julio, es el Distrito Federal.

Mientras los precandidatos del Partido de la Revolución Democrática (PRD) se preparaban para su primer debate formal, la mayoría de los habitantes del Distrito Federal asumían que serían Demetrio Sodi y Mariana Gómez del Campo los precandidatos naturales para Gobierno del Distrito Federal. Realmente no importaba quien resultara vencedor, sería difícil vencer al PRD, quien “juega de local.”

Pero hace unas cuantas horas un decepcionado Demetrio Sodi declaró que todo apuntaba a que no sería él, sino Isabel Miranda de Wallace, quién tendría el dudoso honor de competir contra el PRD por hueco que dejará Marcelo Ebrard. Según Sodi, fue el dirigente nacional de Acción Nacional, Gustavo Madero, quien le comunicó la decisión de ofrecer a la señora Miranda la candidatura. Hasta ahora Miranda no ha hecho comentarios respecto a esta información, pero de aceptar el ofrecimiento de Madero, las elecciones para Jefe de Gobierno se podrían mucho más interesantes.

Aunque aún sería difícil, si no es que imposible, derrotar al PRD en la Ciudad de México, la candidatura de Miranda sentaría un importante precedente en la política mexicana: que es posible tener un candidato emanado de la sociedad civil, ajeno a la corruptela de los partidos, comprometido con el país y lleno de ideas frescas. Pero son todas las buenas características de Isabel Miranda, las que me hacen esperar que rechace la candidatura.

Es cierto: necesitamos gente como ella en el gobierno, de eso no hay ninguna duda. Pero Miranda ya se ha ganado la reputación de ser el contrapeso racional, y no sólo la piedra en el zapato de la clase política mexicana. Ella, a diferencia de tantos otros, no sólo grita y repudia; también propone, actúa, y logra su cometido. El gobierno definitivamente se beneficiaría de tener a alguien como ella entre sus filas, quién sabe… su integridad pudiera contagiarse. Pero la sociedad civil perdería a una de sus más fuertes voces.

Imagen: Gobierno de Morelos