Justicia en violencia de género: al parecer, sólo para extranjeras

El pasado 20 de enero, en Mazatlán, Sinaloa, José Ramón Acosta agredió a golpes a Sheila Nabb, turista canadiense. Tras la agresión quedó en coma, con la mandíbula destrozada y necesitará cirugía facial reconstructiva. La víctima fue trasladada en avión a Canadá, donde permanece hospitalizada. Tan solo una semana después, se logró la identificación y detención del culpable. La pronta actuación de la autoridad competente es digna de aplauso, lo lamentable es que no suceda lo mismo cuando las golpeadas hasta la muerte son las mujeres mexicanas.

Cuando se tipificó el feminicidio, se llegó a considerar que era un "privilegio" concedido injustamente a las mujeres. Pero la tipificación no es un gratuita en un país en el que la violencia de género está a la orden del día. Todos sabemos de la lamentable situación que impera en Ciudad Juárez, en donde de 1993 a finales de 2011, se han registrado más de 500 casos. La autoridad en lugar de resolverlos, inauguró el "Monumento en Memoria de las Mujeres Víctimas de Homicidio por razones de Género en Ciudad Juárez".

Tras la tipificación, en el Distrito Federal, la procuraduría capitalina admitió que las amas de casa son las más proclives a padecer este tipo de injusticia. Hace poco, justo en el DF, se dio a conocer el caso de una joven sujeto de acoso sexual por parte de su vecino, quien, tras presentar la denuncia correspondiente, fue notificada que tenía que esperar a que la agrediera de alguna forma para poder proceder.

En Jalisco, una de cada diez mujeres ha sido víctima de maltrato, y ni las autoridades competentes, ni el gobierno del estado, han resuelto los problemas de violencia intrafamiliar y contra la mujer, que se vive en su territorio.

En Quintana Roo, un funcionario fue acusado de acoso sexual por ocho trabajadoras de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, ¿el resultado? Le pusieron una multa de 45 pesos, sí, 45 pesos.

En 14 estados de nuestro país, asesinar a una mujer por celos merece una pena de tres días -sí, TRES días- a tres años de prisión, ya que justo los celos son un atenuante. Si el cónyuge asesino contribuyó a la corrupción de la mujer, la pena es de cinco a diez años de prisión.

Sí, al parecer, en México la procuración de justicia expedita se da sólo cuando las mujeres son extranjeras, pero no cualquier tipo de extranjera, no. La extranjera del norte que habla inglés. Porque las migrantes centroamericanas no creo que corran con la misma suerte.

Ojalá que la misma efectividad que mostraron las autoridades en el caso de la agresión a la turista canadiense fuera la norma y no la excepción.

Imagen: El Diario 24