¿PGR castiga crímenes contra periodistas y defiende libertad de expresión?

En 2011, por segundo año consecutivo, México fue considerado el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo, de acuerdo con el informe anual de la ONG Campaña Emblema de Prensa (CEP). Hoy nos encontramos con la noticia de que Alejandro Ramos Flores, subprocurador jurídico y de asuntos internacionales de la Procuraduría General de la República (PGR), recibió una delegación de la organización civil PEN Internacional, encabezada por John Ralston Saul.

El funcionario declaró que el gobierno federal no escatimará en gastos para esclarecer y castigar los crímenes cometidos contra periodistas en el país y destacó que las libertades de prensa e información deben estar reconocidas y garantizadas por el Estado, ¿será?

Cuando uno recibe visitas, "limpia la casa" para dar una buena impresión, el mensaje del subprocurador da buena impresión, lo que no da buena impresión es el hecho de que el periodismo se haya convertido en uno de los trabajos más peligrosos en nuestro país. La visita de la organización que promueve la literatura y defiende la libertad de expresión no es gratuita.

Ramos Flores abundó en las medidas de protección a favor de periodistas y comunicadores, así como de quienes, sin tener este carácter, escriben en medios impresos y electrónicos. Además, destacó la importancia de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) y advirtió que actualmente se encuentra en el Congreso de la Unión un proyecto de reforma al Código Penal Federal, para incluir un capítulo especial sobre delitos en agravio del gremio periodístico y, con ello, darle competencia total a la Procuraduría en la investigación de estos actos.

Veamos, el 15 de febrero del 2006 se creó la FEADP (Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra Periodistas) para dirigir, coordinar y supervisar las investigaciones y, en su caso, la persecución de los delitos cometidos contra periodistas nacionales o extranjeros dentro del territorio nacional, perpetrados con motivo de su ejercicio profesional. ¿Qué pasó con esta fiscalía especial? No mucho. Se le asignaron 60 casos y sólo en cuatro se consignó al indiciado.

¿Qué se hace cuando una dependencia no sirve? Se le cambia el nombre. En julio de 2010 desapareció la FEADP y se creó la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE) -esa que presumió Ramos Flores-. ¿La diferencia? Ya no se centra en "periodistas", sino en proteger la libertad de expresión. ¿Sirvió de algo? México ocupó el primer lugar del mundo como el país más peligroso para ejercer el periodismo en 2010 y 2011, ustedes dirán.

Hasta septiembre del año pasado, la cifra más conservadora en cuanto a comunicadores ejecutados, de 2000 a ese entonces, era de 74, la mayoría de ellos entre 2005 y 2011 -después de todo estamos en "guerra contra el narcotráfico", ¿no?-. De acuerdo con la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap), hasta abril de 2011, en los 53 meses que llevaba la administración federal en ese momento, habían ocurrido 53 asesinatos de informadores -haciendo la división, uno por mes-.

Mi abuelo era periodista, mi padre era periodista, mis hermanos son periodistas, tengo amigos periodistas, disculpen si me lo tomo personal y me ofenden las declaraciones del señor subprocurador. Me parece un exceso de cinismo que tenga cara para hacer esas afirmaciones a "las visitas", cuando la impunidad en estos crímenes ha sido la constante. Lo bueno es que promueven la libertad de expresión y supongo que mi indignación les tendrá sin cuidado.

Imagen: Bligoo