Senado aprueba reforma al artículo 73 para proteger a periodistas

En el desempeño laboral unos arriesgan más que otros. No es lo mismo ser un minero que está sujeto a condiciones que afectan la salud a ser un especialista informático que trabaja en una oficina de Polanco. En la última década y, particularmente, en lo que va del sexenio actual, los crímenes cometidos contra periodistas han convertido a la profesión en uno de los trabajos más peligrosos en nuestro país. En este contexto, la aprobación del Senado para reformar la fracción 21 del artículo 73 constitucional a favor de la libertad de expresión, no es ningún favor o complacencia, es una deuda pendiente con el gremio.

A través de la reforma, se crea un mecanismo de excepción que faculta a instituciones federales -Procuraduría General de la República (PGR), las Secretarías de la Defensa Nacional, de Marina, de Seguridad Pública y otros organismos que combaten la delincuencia organizada- para atraer las investigaciones cuando se presenten agresiones a periodistas y comunicadores. De igual forma, el gobierno federal podrá llevar la investigación de cualquier tipo de agresión a instalaciones de medios de comunicación.

El texto fue aprobado por el pleno con 95 votos a favor y será turnado a los Congresos estatales para su ratificación, por tratarse de una reforma constitucional, se requiere la ratificación de la mitad más uno -17 legislaturas estatales- para que entre en vigor. El párrafo adicional señala:

Las autoridades federales podrán conocer también de los delitos del fuero común, cuando éstos tengan conexidad con delitos federales o delitos contra periodistas, personas o instalaciones que afecten, limiten o menoscaben el derecho a la información o las libertades de expresión o imprenta.

¿Por qué la aprobación de ese párrafo constituye un evento histórico para la vida periodística de este país? Después de todo ya existía una fiscalía especia (FEADLE) para atender delitos contra la libertad de expresión, ¿no? Pues bien, el problema es que en varios de los delitos cometidos contra periodistas, estaba involucrados policías locales y federales -incluyendo mandos-, así como funcionarios de procuradurías de justicia o de diversos niveles de gobierno. Sí, las autoridades estatales amenazan, intimidan o evitan que los periodistas se expresen libremente.

Con la excusa de que se trataban de delitos del fuero común, los casos se quedaban en las entidades, así, las autoridades locales llegaban incluso a fungir como juez y parte en las investigaciones. Por eso no se aclaraban los hechos. Con la reforma, las autoridades federales serán un soporte para la resolución de los asuntos. Como ciudadanos, se podrán tener reservas en estos niveles, después de todo, la experiencia ha demostrado que ninguna institución está a salvo de la corrupción y el contubernio con grupos criminales, pero es algo, algo más de lo que se tenía, y que puede redundar en beneficio del gremio -si y sólo si la reforma no se convierte en letra muerta-.

Es probable que algunos se quejen de la medida y la consideren "un favor condescendiente", como sucedió con la tipificación del feminicidio. Seguro que esas personas no tienen nada que ver con la tarea de informar y nunca han recibido amenazas por el desempeño de su labor. La consigna de los periodistas es informar, eso los pone, irremediablemente, en la mira, particularmente cuando tocan temas "incómodos" o "peligrosos". Sin ir más lejos, en este mismo espacio han dejado "preciosos comentarios", ejemplo: "Como siempre pura mamada de artículo… Si tuviera a la redactora -o sea, yo-, me cae que le saco la caca…", eso no es nada comparado con las amenazas a otros medios y personas. Y, desde luego, no es en absoluto comparable con los crímenes cometidos contra los periodistas. La diferencia es que uno da la cara, saben quién escribe, dónde, las redes sociales permiten indagar sobre su vida personal, prácticamente los informadores están en un aparador que los hace vulnerables ante los ataques cobardes que se realizan al amparo del anonimato y la impunidad. Por eso esta reforma es importante.