Intoxicación masiva en Guerrero (otra vez), más de 200 niños afectados

El viernes pasado, como en muchas escuelas del país, se celebró el Día del Niño en la escuela primaria Juan R. Escobedo, ubicada en el poblado de Los Órganos, municipio de Acapulco de Juárez, en el estado de Guerrero. El menú para deleitar a los pequeños consistió en barbacoa de res, salsa, espagueti, pastel y jugo. Un menú más bien cotidiano que gusta a todas las edades. La terrible sorpresa fue que horas después los niños presentaron un cuadro de intoxicación -fiebre, diarrea y vómito-. Los hospitales públicos y privados empezaron a recibir a los niños afectados. La directora del plantel fue notificada y realizó un sondeo por vía telefónica, encontrando que más pequeños estaban enfermos. La autoridad sanitaria del estado también intervino, tras lo cual, Lázaro Mazón Alonso, secretario de Salud de Guerrero, informó que el número de niños intoxicados fue de 220 menores y 9 adultos.

El total de alumnos de la escuela es de 410. La cifra de afectados totales que reportó Silvia Romero Suárez, secretaria de Educación de Guerrero, no coinciden con el secretario de Salud, de acuerdo con ella, 300 resultaron con algún grado de intoxicación y hasta el día de ayer, 120 permanecen en observación, bajo la responsabilidad de los médicos.

Lázaro Mazón recorrió los hospitales en los que se atendieron a los afectados y aseguró que el gobierno del estado pagará los gastos médicos de todas las personas que resultaron intoxicadas. De igual forma, señaló que entre hoy o mañana el laboratorio dará a conocer los resultados de los alimentos que se sometieron a análisis, muestras proporcionadas por aquellos -afortunados- que no ingirieron los fatales alimentos. También afirmó que serán las instancias correspondientes las que realicen la investigación, pues aclaró que no es al sector salud al que le corresponde realizar las indagatorias -y yo me pregunto, ¿cuál es la "instancia correspondiente"?-.

Susana Rubio García, directora de la escuela primaria Juan R. Escudero, manifestó que durante 32 años de servicio no había ocurrido un incidente como éste, que, incluso, la comida se compró con las mismas personas con las que se ha contratado el servicio en ocasiones anteriores. Pero ante los eventos desafortunados, se suspenderán los festejos por el día del niño, la madre, el padre y el maestro.

Mientras leía las notas correspondientes a este lamentable incidente, recordé aquél caso de casi 700 priístas intoxicados por comer tacos de huevo con arroz, contaminados con la bacteria estafilococo áureo. La intoxicación masiva se presentó en un mitin del PRI. En ese entonces, mi reacción fue otra. Condicionada por el factor "político", advertí las suspicacias para las que se podía prestar la lamentable situación.

Este caso es distinto o yo lo leí distinto. En primer lugar porque no fue en un evento político, sino en un aparentemente inofensivo festejo del Día del Niño. Es decir, cada quien decide si va de acarreado a un acto de campaña, pero este festejo escolar es un acto esperado por los pequeños, una celebración que, dadas las circunstancias, ha sido cancelado -junto con los demás-. En segundo lugar, los priístas era adultos en su mayoría, en éste, niños. El factor "infantil" en la intoxicación es preocupante, no sólo por la impotencia general que siente un padre al ver a su pequeño enfermo, sino porque el riesgo de que un niño muera por deshidratación severa es muy alto.

En suma, circunstancias similares con diferentes contextos me generan reacciones distintas. También le sucedió a la secretaría de Salud que en este caso se ofreció a pagar todos los gastos generados. Postura que me parece responsable, pues mientras el evento partidista no era de su competencia, esto sucedió en una institución pública, razón que justifica el ofrecimiento.

El factor común en ambos casos, además del lamentable y obvio, es que fueron en el estado de Guerrero. Ciertamente, el clima caluroso, característico de esa entidad, provoca que los alimentos se descompongan más fácilmente. Pero dos casos de intoxicación masiva, con sólo unos meses de diferencia, me parece que es razón suficiente para empezar un programa de vigilancia a los alimentos de la zona. Con los resultados de los análisis se podrá saber si fue la misma bacteria la que ocasionó el problema. Yo pediría ir más allá. Ver posibles nexos entre distribuidores de alimentos. No sé, algo que proporcione pistas si hay posible vinculación y si no la hay, que se haga una campaña exhaustiva sobre manejo de alimentos para evitar que estas cosas se repitan. Una es gracia, dos ya no. No habría que arriesgarse a que se repita, ni mucho menos, a que las complicaciones por intoxicación deriven en la muerte de alguien.