OMS propone subir impuesto al tabaco, ¿y a los refrescos, apá?

Enciende un cigarro. Debo decir que fumo, no sé si mucho, eso es tan relativo en los fumadores que he dejado de pensarlo. También debo decir que mi ingreso mensual es menor al salario mínimo, aún así fumo. Sí, lo sé, qué manera de quemar el dinero. Pero es mi dinero y considero que tengo derecho a gastarlo en lo que mejor me plazca. También debo decir que respeto los espacio 100 por ciento libres de humo de tabaco. Por eso, que venga Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), e "invite" a considerar impuestos más altos al tabaco, no me hace gracia.

De acuerdo con Chan, elevar los impuestos al tabaco es la mejor forma de incrementar los ingresos del gobierno federal para otorgar mejor atención médica y reducir el número de enfermedades crónicas, especialmente las que afectan el corazón y los pulmones. También reconoció que se ha avanzado mucho en México a través de leyes generales contra el tabaquismo, lo que incluye las leyendas y pictogramas de advertencia en las cajetillas -esas con las que los fumadores jugamos a "te cambio al señor enfermo por la rata muerta"--; sin embargo, la OMS recomienda aumentar los impuestos como una forma de desanimar a los jóvenes a fumar y de sanear las finanzas de un país que destina gran parte de su presupuesto en atender enfermedades asociadas al tabaquismo.

Ante estos señalamientos, Salomón Chertorisvki, secretario de Salud, respondió que en salud pública siempre se estará a favor de incrementar ese tipo de impuestos y de toda medida que reduzca el consumo de tabaco. “Necesitamos pensar en que es posible llegar a tener países con humo cero. No hay consumo de tabaco factible”, dijo.

Los que fuman se enferman, si se enferman generan costos al erario por su atención médica, si se aumentan los impuestos al cigarro, fuman menos, pagan más, más recursos para atendernos cuando nos enfermemos por necios y fumadores. Hasta ahí, todo bien. Ahora, ¿son las muertes por enfermedades relacionadas con el consumo del cigarro las más numerosas en nuestro país? No. Es la diabetes mellitus, la cual, por cierto, se ha incrementado considerablemente en los últimos años.

Entre los factores de riesgo que predisponen a alguien a desarrollar diabetes mellitus tipo 2 -la que se relaciona con la obesidad- están una dieta deficiente y el peso excesivo. ¿Qué productos contribuyen a estos factores de riesgo? Refrescos y comida chatarra. México es el mayor consumidor de refresco en el mundo -repito ¡en el mundo!- y yo no los veo aumentando impuestos al refresco o a la comida chatarra, ¡eh!

Empecé a fumar más bien "tarde", a los 22 años. Fumé por tres años y luego lo dejé. Volví a fumar tras un incidente ocurrido hace dos años -me asaltaron con pistola y navaja, bien padre-. Es decir, llevo fumando cinco años. No quiero hacer cuentas de cuánto dinero he "quemado" en ese tiempo. Sé que fumar me hace daño. Sé las consecuencias negativas de ese acto. Sé que los demás no tendrían que pagar con sus impuestos las enfermedades que contraigo por mi irresponsabilidad. Pero también sé que el impuesto al tabaco en el país es de 65 por ciento, y con este gravamen especial sobre producción y servicios (IEPS) recaudan 22 mil 463.6 millones de pesos. Es decir, estoy pagando desde antes por la eventual atención médica que reciba por enfermedades relacionadas.

Yo no digo que nos solapen los vicios, ni que no se aumenten impuestos al cigarro. Venga, que lo hagan, sumen esos 15 pesos adicionales a la cajetilla, con lo que gano es obvio que reduciré considerablemente el consumo, no porque quiera, sino porque no podré pagarlo. Pero que también lo hagan con los demás productos que provocan daños a la salud, que generan un gasto por atención médica y de los que nadie dice nada. Lo único que pido es que sean parejos y así como aumentan impuestos al cigarro, lo hagan con el refresco, la comida chatarra, el alcohol y todo lo demás que merma la salud. Pero tampoco piensen que aumentar el impuesto al cigarro hará que México se convierta en un país con humo cero, que mientras haya quien pueda y quiera pagar, lo seguirá haciendo, así sea de contrabando, apaga su cigarro.